HUMBERTO MORALEZ RAMÍREZ
salvo que ello responda a situaciones no imputables al
contratista”, un verdadero harakiri cometido por los que
elaboraron las bases de la referida obra; es decir, debería
pagarse algo de 12 millones de soles por tener maquinaria en
“stand by” es decir esperando a ser utilizada y no como debería
ser por horas máquinas trabajadas. Así nace el primer argumento
para ir al arbitraje.
Otro argumento en el que se basan las pretensiones de
Odebrecht para cobrar los 25 millones está en las solicitudes de
ampliación de plazo por el tema de la famosa huelga indígena que
se realizó en Lamas, y no en Cuñumbuque, y con este argumento
y otros, sumarían los millones que solicitaba Odebrecht.
b. El caso de los árbitros
Los árbitros del proceso en el caso Odebrecht; han sido
contratados de la siguiente manera: Mario Castillo Freyre
(presidente), el mismo que fue puesto por la sala comercial de
Lima. Alfredo Zapata Velasco, fue colocado por ODEBRECHT y
Ricardo Espinoza Rimachi fue incluido por el Proyecto Especial
Huallaga Central y Bajo Mayo.
El encargado de la contratación del árbitro del Gobierno Regional
de San Martín, fue Juan Carlos Silva, abogado involucrado en un
caso de pago de honorario de éxito por procesos seguidos en el
Proyecto Especial Huallaga Central y Bajo Mayo.
En el primer fallo del laudo, los tres árbitros, incluido el que debía
defender los intereses del Gobierno Regional de San Martín, le
dan la razón a la empresa ODEBRECHT, por lo tanto, la
institución durante la gestión de Nueva Amazonía, se disponía a
pagar los 25 millones de nuevos soles.
No obstante, el Proyecto Huallaga apela y gana en el Poder
Judicial. Sin embargo, sorprendentemente la empresa apela para
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