nacional. Se asume que es misión FAP la del enfrentamiento a quienes violen la
soberanía nacional.
Dijo que el 23 de julio de 1996, se suscribió un Convenio con el Gobierno
Norteamericano para combatir la producción, el uso indebido, la producción y el
tráfico de drogas. El Decreto Legislativo 824 se promulgó el 23 de abril de 1996,
dicha normatividad permite a la FAP el derribo de aviones que transiten
ilegalmente por nuestro espacio aéreo. En los años 90, el 50% de la producción de
droga se hacía por vía aérea, por lo cual se establecieron las Jefaturas
Aeronáuticas en las zonas cocaleras. En ese entonces se contaba con tecnología
y asistencia de EE.UU que proporcionaba aviones AWAC, con vuelos de 12 horas
desde Panamá; los PE3 Orión, que salían de Guayaquil y los aviones más chicos
Citation, con radares más pequeños. Se encontraban instalados radares en Lago
Agrio (Ecuador); Leticia (Colombia); Iquitos (Perú) y Manaos (Brasil). Además había
disponibilidad de Radares AN TPS 43, Lockeed U-2, Global Hawk cuyo costo era de
US$ 35,000 durante una hora de vuelo. En abril del 2001 se produjo el derribo de una
avioneta en Iquitos, la muerte de una familia de misioneros norteamericanos, el
inicio de acciones legales contra Perú y el corte del mecanismo de cooperación
aéreo con interceptación letal.
Manifestó que luego del incidente ocurrido en abril del 2001, es decir desde hace
catorce años las condiciones han variado dramáticamente. El Perú no cuenta con
adecuada infraestructura de radares, ni tampoco dispone de éstos a bordo. Se ha
recuperado un radar antiguo TPS 60 -inoperativo desde el 2008- que se ha
refaccionado y está instalado en Puerto Maldonado. Se ha decretado la exclusión
aérea, con efectos preventivos, aún no está permitida la interceptación letal, sino
solamente en tierra. El 2014, la FAP y las FFAA han destruido aproximadamente 100
campos de aterrizaje clandestinos, pero los narcotraficantes los reparan en una
semana. Los llaman pistas no controladas. Las nuevas modalidades de hoy, con las
que cuenta el narcotráfico, han convertido en muy delicada la situación del Perú,
como principal productor de cocaína pues emplean mecanismos de
comunicaciones seguros, aviones de mayor performance, reducción del tiempo
de permanencia en tierra, incursión de múltiples aeronaves, tienen diversos lugares
para aterrizar, cuentan con mayor autonomía de vuelo, aplican al ser detectadas
pistas de aterrizaje alternativas el traslado de estas a nuevas zonas. Los
narcotraficantes realizan un promedio de vuelo de 5 avionetas diarias en la zona
del VRAEM (1.5 tm cada día), existirían un aproximado de 115 pistas identificadas
sólo el 2014 y este número se ampliaría en 180 en todo el país, según fuentes del
Servicio de Inteligencia de la FAP.
El Oficial informó que además del satélite recientemente comprado a Francia que
proporciona imágenes multiuso, la mayor apuesta política y de inversión para
participar efectivamente en el control de dominio aéreo, es adecuarse e integrarse
al proyecto SIVAM/SIPAM, esfuerzo que significaría una inversión para el Estado
peruano del orden de US$ 1,100 millones en el período de un quinquenio. Dicho
proyecto impulsado por Brasil, podría ponerse en práctica en ese plazo y permitiría
un adecuado control del territorio amazónico. Adicionalmente, existen una serie
90
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