Quedamos en un asunto por aclarar. ¿Usted ha afirmado que el señor Montesinos está íntimamente vinculado a asuntos de narcotráfico? El señor BENÍTEZ.— Directamente. El señor VILLANUEVA NÚÑEZ (PP).— ¿Directamente vinculado? El señor BENÍTEZ.— Así es. El señor VILLANUEVA NÚÑEZ.— ¿En síntesis díganos, uno, dos, cuatro, cinco, los casos que usted conoce en el que el señor Montesinos ha estado directamente vinculado en el narcotráfico? El señor BENÍTEZ.— Directamente le voy a explicar personalmente que yo mismo he elaborado con él trabajos, como lo he repetido anteriormente. El primer trabajo que he tenido con él fue el despacho de cargamento de droga que se hacía en los helicópteros del Ejército Peruano como obra en documentos ya mencionados por mi abogado, pero hoy lo voy a presentar directamente a su comisión, para que usted mismo pueda verlos, palparlos, que realidad había entre mis versiones de lo que ya le vengo diciendo. Al señor Montesinos lo vengo a conocer en el año 93, más o menos en principios del mes de febrero o marzo, porque ya habían todas las versiones de que él era el hombre que te garantizaba para cualquier trabajo y que no hubiera ningún problema. Esto era de conocimiento en la misma selva de los helicópteros que entraban, se operaba, se movía la droga y anteriormente lo estaba haciendo Vaticano y otras personas que ya nosotros teníamos conocimiento, como el caso de Jorge Chávez Montoya, Eladio Gonzales, Juan Abraham Leguía Abenzur y distintos carteles que se trabajaba en la selva. Entonces con ese fin yo ya estaba trabajando en Palmapampa. Llegó un momento que la droga empezó a escasear en este lugar y estaba más caro que en el Alto Huallaga; en el Alto Huallaga costaba 300 dólares y en Palmapampa costaba como mil 100 dólares el kilo de pasta básica lavada. Como yo tenía la relación de algunos militares que ya había conocido anteriormente en los años 90 como el mayor Silva y el comandante Revoredo de la Fuerza Aérea, con ese afán aquí en Lima trato de ubicar al mayor Silva y me voy a la base del Fuerte Hoyos, donde ya anteriormente había elaborado trabajos con ellos, con los del Ejército. Me voy a buscarlo a él y no lo encuentro ahí en el Fuerte Hoyos y me dan razón de que él está en el Real Felipe. Me voy a buscarlo a la base del Real Felipe y para entonces ya él estaba ahí tomando el cargo para asumir a comandante en el Real Felipe y a su cargo estaba la custodia del general Salinas Sedó, que ya estaba él prisionero ahí. Entonces empezamos a conversar con Rafael Silva y le digo: Oye, Rafico, era el tratamiento que ya teníamos, la confianza, le digo: sabes qué, necesitamos hacer un embarque de tal lado de la selva hacia Palmapampa pero tú como me puedes apoyar con los helicópteros. El me dice: no hay ningún problema, yo voy a coordinar y para esto tengo que hacer algunas conversaciones. Correcto, de ahí me manda a conversar al Grupo Aéreo N.° 8 con el comandante Luque y el mayor Ríos Bernuy, que son pilotos de los helicópteros y les explico de que lugar a que lugar vamos a hacer los tratos. Me dicen: no hay ningún problema, pero antes de eso tú tienes que conversar con el hombre quien nos da toda la facilidad, la luz verde que normalmente nosotros llamamos. Otra cita con Rafael en el Real Felipe y entre conversaciones me dice: sabes que, ya logré la cita, vete y te vas a reunir a las siete de la noche en tal lugar y me pone la Avenida Aviación y San Borja Sur, ahí frente al restaurant Characato. Por supuesto viene a esa reunión un carro, me recoge, yo para entonces no sabía que era el señor Montesinos, tan solo me presentaron como un alto jefe militar, yo pensaba que era un general, con todo el -55-

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