Más asistencia a juzgados y fiscalías, mi tiempo a full time todos los días, diez a doce horas es destinado a
estos temas lamentablemente. Creo que lo hice bien, pero me he sacado un premio que me llevaría a que
jamás yo aceptara una función pública con la experiencia que hay.
Que ha habido una red de "choros", pero sin la menor duda, eso lo sabemos ahora.
El señor PRESIDENTE.— Ingeniero, precisemos el tema de las obras a partir de algunos elementos
previos que yo quisiera que nos quedaran claros. La empresa JJC es una empresa familiar, se constituye
con su padre, usted, hay un momento en el que ingresan sus hermanos.
El señor CAMET DICKMANN.— Mi hermano Juan, ya fallecido, director gerente de la fábrica de
cementos, que tiene que retirarse por la expropiación de Velasco. Tiene una situación económica delicada
porque todos los ahorros que pudo lograr por su trabajo los invierte en cementos y Velasco se lleva el
cemento y por supuesto no paga pero sí goza de las utilidades.
Entonces cuando mi hermano sale de allí viene a trabajar en JJ y os dividimos el trabajo, él ve la parte
administrativa y yo toda la ejecución de obras, moviéndome entre ellas.
El señor PRESIDENTE.— Esta es la década del setenta.
El señor CAMET DICKMANN.— Los años de Velasco, sí pues, años setenta o por allí, hasta que se
van en el ochenta me parece.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué otra modificación hay, él entra a participar como accionista'
El señor CAMET DICKMANN.— Sí y recibir también una participación de los resultados cuando los
hay.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué otra modificación accionaria importante hay? ¿Luego ya viene esta
que usted dice que es de 1983 en la que hace un adelanto de legítima y entrega la propiedad al conjunto
de sus hijos?
El señor CAMET DICKMANN.— Sí, todos.
El señor PRESIDENTE.— ¿A todos por igual?
El señor CAMET DICKMANN.— No, porque había algunos que eran menores, en consecuencia a esos
les puse la mitad. Pero la ley establece lo que llaman colación, me han explicado los abogados, que al
final cuando yo fallezca va a haber una repartición equitativa que la ley estipula. También me han dicho
que yo solo puedo disponer libremente de un 30% de la masa.
El señor PRESIDENTE.— Esto se produce el año 1983. ¿entre 1992, período en el que usted ya ejerce
una función ministerial, y el año 1998 hay algún cambio en los accionistas de la empresa?
El señor CAMET DICKMANN.— Mi padre fallece y —ese es el cambio, pues— naturalmente mis
hermanos reciben lo que les corresponde. Por si acaso, como (4) anécdota, mi padre fallece después de
cumplir 100 años y mi madre a los 98 y medio, seis meses antes que él.
Entonces, voy a hacer una broma. Yo le digo a mis amigos que por los genes que tengo, yo los voy a
enterrar a todos, y que conmigo tienen para rato.
El señor PRESIDENTE.— Los accionistas actualmente de J.J. Camet son exclusivamente sus hermanos
y sus hijos.
El señor CAMET DICKMANN.— Así es.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted estaría en condiciones de proporcionarnos, o tendríamos que
dirigirnos directamente a la empresa para conseguir el libro de matrícula de acciones de la empresa?
-8-