Yo sí, señor, se lo digo porque mi vida sí estuvo en juego y, sin embargo, nadie, nadie, señor, en este caso el Ministerio del Interior y en este caso el señor Agustín Mantilla, mi compañero de Partido que por fraternidad debió decir: No te preocupes, vamos a aclarar. No, yo tuve que ir con el compañero Trujillo a la revista Oiga y decirle: Señor, yo no soy, yo me llamo Hanz López. ¿Y cómo se llama persona? No sé, pero no soy yo esa persona, esa persona es más delgada, yo no soy. No, que usted es. Yo tenía casi el tipo de corte de cabello de él. Y, señor, ¿quién me defendió a mí? ¿El señor Mantilla me defendió? ¿El APRA me defendió? No, señor, nuevamente mis padres fueron los que me apoyaron, me cambiaron de casa, me pusieron en otra dirección, poniendo en peligro no solamente mi vida sino la vida de mis padres porque mis padres vivían en San Miguel. Y eso, señor, esa es la verdad, yo he venido a decir la verdad, señor, porque la verdad nos hará libres, señor. Simple y llanamente es eso. Yo no tengo por qué ocultarle nada a nadie porque yo no he participado en nada de estas actividades. Que yo sí haya ido de viaje, de repente, a apoyar una elección universitaria como lo han hecho en muchas universidades muchos grupos que van a apoyar internamente como miembros del tercio estudiantil, sí lo hecho, ¿por qué no? Pero que yo, señor, le haya recibido un centavo o haya vivido con un sueldo del gobierno aprista, tampoco lo hice, señor, porque no tuve nunca la necesidad. Tengo un padre que tiene una posición económica, más o menos, y no lo tuve, no tenía por qué estar al servicio de alguien, porque mi padre me dijo: Tú has recibido educación en el colegio Champagnag, has recibido educación en el Colegio Claretiano, has tenido tu carro, cuando ingresaste te lo compré, ¿y para qué estás estudiando?, ¿para ser guardaespaldas?, si yo sabía que un burro, que estaba criando un burro porque así me lo dijo- no le hubiera esforzado la mejor educación. Y, lamentablemente, como lo vuelvo a repetir, quienes jóvenes apristas como yo ingresamos noveles en política, que veíamos la política bajo, creo, que un televisor de 7 pulgadas, quienes nos utilizan, pues, nos utilizaron con una pantalla de 24 pulgadas para sus fines personales, ni siquiera para fines del Partido y hoy se comprueba eso. Eso es, señor. Yo sí, puedo decir que a mí sí mi vida estuvo en riesgo y a mí nadie me defendió. Cuando fui a pedirle al señor Mantilla: Señor Mantilla aclare usted ese punto, yo no soy. El señor Mantilla no dijo nada, señor. Por eso yo simple y llanamente vengo a decir las cosas claras. El señor PRESIDENTE.— Yo le preguntaba, díganos: ¿Qué relación mantiene usted o mantuvo con Miguel Ríos Sáenz? El señor LÓPEZ MENDOZA.— Amigos de la universidad, señor. El señor PRESIDENTE.— ¿Eso se produce hasta la fecha?, ¿eso en qué año? El señor LÓPEZ MENDOZA.— No lo veo yo buen tiempo, lo he visto de vista 2 veces, pero nada más. El señor PRESIDENTE.— Y el caso de Jorge Luis Domínguez Banda? El señor LÓPEZ MENDOZA.— Bueno, a él no lo veo tiempo, ah. La última vez lo vi así también de pasada por el Vicerrectorado de la Universidad Garcilaso. El señor PRESIDENTE.— ¿Jorge Huamán *Alacute*? El señor LÓPEZ MENDOZA.— A ese señor no lo conozco. El señor PRESIDENTE.— ¿Moisés Palacios *Yamunaquí*? El señor LÓPEZ MENDOZA.— Tampoco no lo veo tiempo. El señor PRESIDENTE.— ¿Estamos hablando cuando se terminó, cuanto usted terminó el gobierno Aprista?, ¿antes? El señor LÓPEZ MENDOZA.— Bueno. Se terminó el gobierno del APRA, ya no lo vi, nos convocamos sí, todos los compañeros a efectos del golpe del 5 de abril cuando vimos que el Partido había sido tomado, que el Partido había sido, pues, violado por los militares, por Fujimori, nos reunimos sí -47-

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