La primera cosa que me sorprendió a mí muchísimo fue cuando ocurrió el tema de Barrios
Altos. En los periódicos, en los diarios salieron sueltos de que en ese asalto o en ese atentado
había participado una camioneta de Palacio de Gobierno que estaba destinado a mi uso y que
me fue robado a mí.
Yo me sorprendí mucho porque esa camioneta, pues, nunca estuvo a mi uso, no me fue
robado a mí y yo no entendía por qué ese suelto. Evidentemente que se ha tratado de
implicarme en un asunto de esta naturaleza, digo yo, de una manera muy burda, porque si uno
comete un atentado, pues, no va a dejar un rastro semejante.
Pero tengo la impresión, no tengo pruebas tampoco, de que todo esto provenía del SIN y no
solamente hubo muchísimos hechos como, por ejemplo, los comentarios tanto periodísticos
como en reuniones sociales, de pronto, pues, yo era dueño de medio Perú.
Se decía que yo era dueño de Aerocontinente, por ejemplo, o se decía y esto me lo han
contado amigos que han subido a taxis que los taxistas probablemente esto pueda ser una
operación psicosocial comentaban que el mercado se había malogrado totalmente porque yo
era dueño de una gran empresa de taxis, cosa que jamás he tenido.
En fin, una serie de hechos que después cuando yo me entero a través de un amigo sacerdote
que estuvo andando por el Cusco, estoy hablando del año 1998 aproximadamente, me cuenta
que en el Cusco era vox populi, radio bemba, que Keiko era dueña de no sé cuántos hoteles en
el Cusco y dueña de una minera.
La similitud es, no sé, hay demasiada coincidencia, pero esto me obligó a hablar con Keiko a
decirle tenga cuidado, de pronto están tratando de hacer algo como que a mí me hicieron, ése
me parece que fue parte de la intriga de Montesinos.”
Textualmente lo señalado por el señor Santiago Fujimori Fujimori respecto de él, respecto de
algunas intrigas y respecto de una posible intriga a la señorita Keiko Sofía Fujimori. Quisiera
que por su intermedio, Presidente, nos señale la señorita keiko Sofía Fujimori si es que,
efectivamente, se dio esta conversación y si tiene alguna información adicional que pudiese
aclarar mejor este tema de la intriga.
Gracias, Presidente.
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Efectivamente, señor Presidente.
Yo me vengo a enterar de todos estos rumores, porque lo que hacía el doctor Montesinos era
crear una campaña de rumores en el año 99, a mediados, diciendo que yo era dueña o
participaba o tenía acciones de una empresa minera, lo cual es totalmente falso; que tenía
hoteles en Cusco, totalmente falso; que había participado en la licitación del ferrocarril
Cusco-Machu Picchu, también es falso; que tenía 200 hectáreas en Ica y una serie de rumores.
Yo estaba totalmente sorprendida y no comprendía por qué la gente estaba hablando mentiras.
En el mes de junio, me parece, el doctor Santiago Fujimori me busca. Yo no era muy cercana
a él, pero me pide reunirnos para conversar y, efectivamente, me dice que yo era la última
carta, la última persona que estaba muy cercana a mi padre y que podía influenciar en él de
una buena manera, que por eso él se había dado cuenta al ver la similitud de las campañas que
esto provenía del doctor Montesinos y que el objetivo era alejarme de mi padre.
Primero le dijeron a mi padre que debía estudiar fuera.
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