La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Sí, de la misma manera.
Mi hermano Hiro estudió en Boston University, ya se graduó en el año 1999.
Mi hermana Sachi hizo sus tres primeros años de estudios en un Comilicolege que tiene un
costo aproximado de 2 mil a 3 dólares el ciclo entero. Ahora está estudiando en Columbia
Universtiy, terminando arquitectura.
Y mi hermano Kenyi está estudiando actualmente en una universidad estatal, en Kansas, con
un costo aproximado como lo fue la universidad estatal, de 5 mil a 6 dólares el ciclo.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Una de las razones, por supuesto, podría ser
atendible de que ustedes estudiaran fuera era el tema de la seguridad.
¿Pero lo que llama la atención es que en los momentos donde había más inseguridad —
estamos hablando en los años 1990, 1991, 1992 y 1993— ustedes estudiaban en los colegios
aquí en el Perú?
¿O sea, por qué en el momento que más inseguridad había, estaban en el Perú, y cuando
aparentemente se había derrotado ya la subversión, se van a estudiar afuera?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Bueno, nosotros éramos bastante chicos: Kenyi tenía
10 a 11 años, y era lógico que tratásemos de estar la familia junta porque para mis padres era
muy importante estar unidos.
Se tomaron todas las precauciones del caso. Todos los días iba un grupo de seguridad a
chequear el colegio para que no hubiese ninguna bomba, pero nuestra vida era muy difícil. No
podíamos salir mucho y teníamos muchísimo resguardo. Y estudiar en el colegio acá era más
fácil para la seguridad porque tienen dos puertas y era fácil el control de las personas que
entraban.
En el caso de una universidad, como hay muchísimas puertas y mucho más estudiantes, era
mucho más difícil también poder controlar la seguridad. (5)
Para mis padres el tema de la educación también era un tema muy importante y es la única
herencia que vamos a recibir de ellos.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Dígame, usted luego de que salieron las
hermanas Martínez de la cárcel, regresó con ellas a repartir ropa a la prisión?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— No, señor congresista.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿En el caso de Montesinos, usted en alguna
oportunidad le escuchó a su padre hablar de dinero que pudiera tener él, cuentas corrientes,
propiedades?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— No, señor congresista.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Usted no percibía que no solamente la
vestimenta, los relojes de Montesinos eran signos exteriores de una situación económica
privilegiada?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Después que me gradué, lo habré visto en cuatro,
-16-