El señor PRESIDENTE.— ¿Era aporte de capital lo hacía Cofide o era capitalización de
deudas?, ¿qué le explica el señor Naranjo en ese momento?
El señor WEBB DUARTE.— Creo que son las dos cosas, o sea, capitalizar deudas es una
forma de hacer un aporte de capital.
Pero lo que sí es cierto es que...
El señor PRESIDENTE.— ¿El banco necesitaba liquidez o necesitaba resolver problemas de
limpieza de este tipo, la apreciación que le presenta el señor Naranjo?, porque usted nos ha
indicado que usted ignoraba la situación del banco. ¿Él le señala que con esto considera que el
tema está saneado básicamente y que ya se entra al proceso de posibilidad de vender el banco?,
¿con esto es suficiente, con los 55 millones de capitalización y los 5 millones de capital fresco
estaría servida la situación para encarar la posibilidad de venta o aquí había una dificultad mayor
que ésta, es decir, un requerimiento de liquidez?
Porque de alguna manera —usted me corregirá, doctor, porque seguramente sobre este tema
conoce más que nosotros— la Ley de Bancos lo que establece es que la Superintendencia está
autorizada, por esta modificación, a buscar aporte líquido de los accionistas; y, en caso de que
éstos no lo hagan, hacerlo de terceros. Pero habla de aporte en efectivo, no habla de
capitalización. Dice, expresamente, la norma aporte en efectivo, o sea, no lo deja ni siquiera a
interpretación.
En cambio, en este caso, la operación es una operación de capitalización en lo central y una
décima parte es aporte en efectivo.
El señor WEBB DUARTE.— No me acuerdo el texto exacto de la norma que se refiere, pero lo
que sí para mí es muy claro es que la Superintendencia, en ese momento, y funcionarios del
Ministerio de Economía con quien conversé en ese primer momento tenían la idea muy clara que
el banco sí se podía vender muy rápidamente. Equivocada o no pero esa era su idea.
Ahora, al mismo tiempo lo que usted dice es cierto. El banco en ese momento tenía dos
problemas graves: uno, era el faltante de patrimonio; el otro, era un faltante de liquidez.
El primer problema, el faltante de patrimonio, fue el gatillo que obligó a la intervención porque
ahí, con ese faltante de patrimonio, es que el banco incumple el requisito de patrimonio mínimo,
que es causal de intervención; entonces, ése fue el gatillo que obligó a la intervención y que
obligó a que para que siguiera subsistiendo el banco tuviera que hacerse un aporte de capital. Y
eso es lo que se hizo.
Estoy seguro que en la Superintendencia conocían el balance del banco y sabían que ahí había un
gran problema además de liquidez. Y en realidad ése fue uno de los mayores retos de los dos
años de gestión en que yo estuve en el banco, cómo recuperar al banco en cuanto a su liquidez.
Ése fue gran parte de mi trabajo personal, porque el tema era recuperar los depósitos y las líneas
interbancarias, sobre todo de bancos externos.
Ese fue un trabajo gradual y de largo aliento, pero ése no era un impedimento para la venta del
banco. O sea, estoy tratando de entender en qué se basaba para responder la pregunta, en que se
basaba la idea de que el banco era vendible en el corto plazo.
Uno de los requisitos era arreglar el patrimonio del banco, cosa que se hizo; pero —y aquí estoy
interpretando para ir un poco más de eso— yo pensaría que otro de los argumentos para creer en
la posibilidad de venta era que los dueños anteriores del banco habían estado insistiendo en
precios muy por encima del valor en libros del patrimonio del banco. Eso es algo que yo
descubrí después hablando con las personas que habían tenido que ver con el proceso de venta.
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