al banco a su precio en libros, por lo menos, con lo que se hubiera recuperado todos los fondos invertidos, sea por el Estado, sea por el privado, me refiero a los depositantes particulares y a los bancos que habían prestado al Banco Latino; o sea, que existía esa idea de la posibilidad de recuperación total. Haciendo un poco, regresando —para poner en perspectivas la pregunta que usted hace— a esa etapa, o sea a principios del año 1999 se hizo un esfuerzo de venta formal, con invitaciones, con un proceso de evaluación, y ese proceso de venta que terminó creo que en marzo de 1999 no produjo ninguna oferta. Ya para entonces nosotros mismos empezábamos a descubrir (13) deficiencias en la cartera del banco que no habían sido registradas en el momento de la intervención. La Superintendencia empezó a verificar esas deficiencias, incluso les costaba a ellos en ese momento creer en estas primeras informaciones que nosotros estábamos comunicando sobre problemas que no habían sido registrados. Entonces ahí hubo una etapa de verificación, que demoró varios meses. En todo ese período la idea de la venta claro se fue volviendo ya no la venta con una recuperación de cien por ciento, sino una venta con una pérdida. No había ninguna idea definitiva sobre cuánta pérdida. Todo esto fue una cosa dinámica en donde estaba evolucionando continuamente, y durante ese primer semestre de 1999 la evolución fue rápida conforme íbamos descubriendo y constatando más y más la verdadera situación de la cartera del banco y también de algunos otros activos del banco, tanto cartera como activos fijos del banco. Estaban en libros con valores exagerados, y eso es lo que se fue comprobando. Entonces, la idea de cuánto podía recuperarse en una venta fue evolucionando hacia abajo en todo ese período. El señor PRESIDENTE.— Doctor, ¿con quién se negocia en el primer semestre de 1999 posibilidades de venta? El señor PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERÚ, doctor Richard Webb Duarte.— Hubieron cuatro bancos, el City Bank fue uno, eso le puedo descubrir rápidamente, eso sí lo tengo a la mano en mi oficina, creo que sé quiénes eran, pero preferiría no equivocarme. El señor PRESIDENTE.— ¿A qué nivel llega la conversación? ¿el banco monta un data room, por ejemplo, que permite ingresar? El señor PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERÚ, doctor Richard Webb Duarte.— Sí, hubieron, hubo un proceso de venta con apertura completa con data room, con inspección, o sea, diu diliyent al menos en uno o dos de los casos de los bancos interesados. Nuestra primera conversación sobre una posible venta fue con el Banco de Crédito que no recuerdo si fue en marzo, al menos la última semana de diciembre de 1998 o primera quincena del mes de enero de 1999, pero fue casi de inmediato, diría. Quizás debería remarcar que si bien no estaba escrito cuando se me encargó la presidencia, simplemente fue una votación dentro del directorio y me nombraron, pero en conversación con las autoridades de la Superintendencia y el ministerio, era muy clara que los términos de referencia que me estaban encargando era, priorizaban la venta rápida, era la idea que tenían y la insistencia debida, y Cofide en particular se ocupó de ser muy insistentes. Para ellos era evidente, y me lo hicieron saber repetidamente, que esta transacción les creaba problemas. Ellos tenían contratos con compradores de bonos en el extranjero con cláusulas que, yo no sé si excluían, pero donde ciertamente ellos se comprometían a no ser dueños en forma permanente, por lo menos, de un banco. Entonces esto les obligaba a ellos tener que hacer explicaciones a los compradores de bonos de Cofide en el extranjero. Ellos presionaban mucho para que se lograra esta venta rápida. Y había esa idea, y la primera conversación con el Banco de Crédito fue alentadora. Ellos inmediatamente expresaron un interés en comprar y redactaron un memorándum donde esbozaron un esquema de una posible transacción. No era una oferta, simplemente era un esquema para empezar a conversar a trabajar. Pero no se siguió adelante con esas conversaciones porque, evidentemente ,el banco no podía vender en una conversación privada con un solo banco. Tenía que buscarse un proceso que admitiera la posibilidad -30-

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