El señor PRESIDENTE.— ¿Nunca más se ha vuelto usted a reunir con él, no a encuentros casuales? El señor CHAMBI MAMANI.— No, nunca más, personalmente no, de la calle, hola y punto y después que ya empecé a escribir a través de mi periódico El Nuevo Sendero, el que yo dirigía, ya era otra clase de encuentros, ya no era el hola sino solamente insultos y agravios. El señor PRESIDENTE.— De periódico a periódico. El señor CHAMBI MAMANI.— Sí, y también cuando nos encontrábamos en la calle de manera casual, fortuita. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted también le perdió el respeto? El señor CHAMBI MAMANI.— No es perder el respeto. El señor PRESIDENTE.— Ya no tenían nada, habían roto la relación, él lo agraviaba a usted y usted se defendía. El señor CHAMBI MAMANI.— En la calle también más parecía una lucha, porque cuando nos encontrábamos así de costado, usted sabe como es Puno, en el Jirón Lima a veces nos encontrábamos todos y de casualidad él venía de un lado a otro y yo en el lado opuesto y lo primero que hace es insultar. El señor PRESIDENTE.— ¿A usted lo han amenazado? El señor CHAMBI MAMANI.— Sí, ocurrió una amenaza de muerte el año pasado. El señor PRESIDENTE.— ¿Cuéntenos? El señor CHAMBI MAMANI.— En el mes de marzo, si mal no recuerdo. Está publicado en el diario La República y sería bueno que en esto pueda aportar el colega Felipe Gutiérrez que fue el que me hizo la nota. El señor PRESIDENTE.— ¿Cuál es su otro apellido del señor Felipe Gutiérrez? El señor CHAMBI MAMANI.— Felipe Gutiérrez Bravo, corresponsal del diario La República Gran Sur en Puno. El me hizo la nota y la publicó un día lunes, no recuerdo la fecha, fue en marzo del 2001. El señor PRESIDENTE.— ¿Otra vez campaña electoral? El señor CHAMBI MAMANI.— Sí, cuando yo ya estaba con el Nuevo Sendero como director y estábamos denunciando estas irregularidades, fue un sábado, yo estaba almorzando en un local, en un restaurante por el Mercado Central, en el Restaurante Virgen de la Candelaria, creo que es o Virgen de Copacabana, no recuerdo exactamente, y entré a almorzar, tomé mis alimentos y me senté en una mesa y de un momento a otro vino un joven, tendría unos 30 años aproximadamente, tez blanca, cabello negro, estaba con una casaca azul. El señor PRESIDENTE.— ¿Puneño? El señor CHAMBI MAMANI.— No, definitivamente no, de tez blanca, no era de Puno. Usted sabe que a los puneños se le conoce prácticamente por el rostro y me tocó la espalda y me dijo, ya lo estaba olvidando, me dijo: que mejor dejara el tema de lado sino me iba a ir mal y cuando me dijo eso se sentó al costado de la mesa... El señor PRESIDENTE.— Perdón, perdón. ¿Qué tema que dejara de lado? El señor CHAMBI MAMANI.— Las investigaciones me dijo, no nos jodas, agarró una silla y sentó, sino te va a ir mal, abrió su casaca y tenía una especie de bolsillo interno y estaba un arma, una pistola. Yo no sé mucho de pistolas, revólver, era un arma, si no te va a ir muy mal, cuídate me dijo, nos vemos, -29-

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