Hace un momento usted dijo que estaba todo el día, había oportunidades en que estaba todo el
día en las oficinas del Servicio de Inteligencia bajo las órdenes del señor Montesinos.
¿Usted diría personalmente que siente o sentía o siente usted afecto por el señor Montesinos?
¿Un afecto amical, un afecto realmente por él?
La señora ARCE GUERRERO.— Por supuesto, era la persona con la que yo he trabajado, lo
he admirado y la verdad es que, si me permiten expresarme, estoy muy sorprendida y muy
consternada de todas las cosas que me vengo enterando y alguien por ahí cuando yo he dicho
esto me dijeron que yo he conocido el lado bueno de él.
Como le digo, yo sí me siento muy sorprendida de las cosas porque yo no lo he visto así; o sea,
las cosas no las he visto así.
El señor AMORÍN BUENO (C90-NM).— Dígame, ese afecto que confiesa tener por él, ¿no la
llevaría a la inmolación en apoyarlo en algunas cosas que usted conoce? Porque imagínese usted
que una persona que a veces pasa o con mucha frecuencia pasa todo el día, o sea, día y noche
con otra persona o atendiendo a otra persona o apoyando a otra persona, definitivamente con el
correr del tiempo hay un vínculo afectivo, un vínculo de absoluta lealtad probablemente o un
vínculo de coincidencias en muchas cosas.
¿No cree usted que eso afectaría para que usted pueda realmente darnos luces dentro de esa
comisión?
La señora ARCE GUERRERO.— Para inmolarme no creo, porque si yo supiera o si aquí me
preguntan y me dicen esto lo vio, esto lo vio, yo tendría que decir que sí, o sea, de acuerdo a la
verdad porque yo voy a decir la verdad de lo que yo sé. Pero no creo que me inmolaría. Soy leal
pero todo tiene un límite, la lealtad tiene un límite y el encubrimiento creo que ha es otra cosa.
El señor AMORÍN BUENO (C90-NM).— Dígame usted, ¿cuál cree usted que ha sido la labor
real, la labor real del señor Montesinos en el SIN? O sea, ¿a qué cree usted que se dedicaba
fundamentalmente, cuál era su (4) labor fundamental? Usted, como secretaria, debe haber podido
apreciar cuál era la labor fundamental del señor Vladimiro Montesinos.
La señora ARCE GUERRERO.— Bueno, lo que yo he podido ver es que coordinaba, por
decirle, con el señor Presidente todo. Trataba, en todo momento, de que —o sea, lo que yo
siempre he creído ¿no?— de que las cosas mejoraran, de acabar con el terrorismo, del
narcotráfico; o sea, de todas las cosas tan grandes que estaban aquejando al país ¿no?
El señor AMORÍN BUENO (C90-NM).— ¿Nunca observó usted ninguna manipulación por
parte de él en lo que se refiere al Poder Judicial, por ejemplo?
La señora ARCE GUERRERO.— No, nunca pude ver nada de eso.
El señor AMORÍN BUENO (C90-NM).— ¿Usted no cree que ha habido ningún tipo de
corrupción de funcionarios, que él haya influido para que algunos funcionarios dentro del Poder
Judicial sean cambiados, removidos o que algunas sentencias del Tribunal o, bueno, de la Corte
hayan sido sesgadas a favor de determinadas personas por influencia del señor Montesinos?
¿Usted no cree que jamás ha pasado eso, que él no ha influenciado absolutamente en nada de
eso?
La señora ARCE GUERRERO.— ¿Usted me dice si no creo o si he visto?
El señor AMORÍN BUENO (C90-NM).— Si ha visto o si cree, de repente. De repente puede
usted tener indicios por alguna razón y creer que haya sucedido eso, aunque no haya visto.
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