¿Cuál era importante atacar primero por el lado del Perú? Sin duda nosotros decidimos que la primera prioridad tenía que ser que nos reinsertáramos al Fondo Monetario del cual habíamos sido expulsados, entidad muy dura, que no mira la parte social, sólo mira los números fríos de la macroeconomía. Había que registrarse a ése, porque ése, nos guste o no, tiene 170 asociados, que son los países del mundo. Ése por sus estatutos tiene que hacer un informe anual a cada uno de los 170 países, y ése es una especie de auditor internacional en el cual los inversionistas se fijan mucho para ver dentro del globo terráqueo —los grandazos, los internacionales— a qué país se meten. Pueden meterse al África, pueden meterse a Sudamérica, o pueden meterse donde ellos les plasca, porque así es el capital importante. Y digo el capital importante porque el capital importante está afuera. Aquí los peruanos somos todos unos calatos. ¿Aquí qué hay? Dos o tres fortunas, que sumarán pues 400 ó 500 millones cada una. Hay que ver en México las fortunas que tienen. En la Argentina la cantidad de fortuna que tienen. En consecuencia, como el Fondo Monetario es el auditor internacional en el cual se fijan los inversionistas del gran capital, pues le dimos la primera prioridad a ese. La primera también al mismo nivel al Banco Mundial y compañía, porque el Perú requería urgentemente gozar de los créditos a largo plazo, a la baja tasa de interés y con ello libres para aplicarlos a infraestructura, a salud, educación. Entonces, nuestra primera prioridad son esas. En el año 1993 mediante una operación que se llamó crédito puente, logramos que el tesoro japonés y el tesoro americano aportaran 900 millones de dólares para pagarle —que eran cifras iguales las que adeudábamos— al Fondo Monetario y al Banco Mundial. ¿Cómo se hizo esta operación? Habían unos incentivos, nosotros veníamos haciendo reformas estructurales, en muchos aspectos, abriendo la economía, priorizando la competitividad y la eficiencia, reduciendo aranceles, flexibilizando algunas leyes laborales. En la medida en que nosotros íbamos haciendo estas reformas, nosotros íbamos ganando derechos de crédito, tanto en el Fondo Monetario pero básicamente en el Banco Mundial y el BID. De manera que dentro de nuestro programa supongamos que queríamos privatizar la CTV, por decir algo, o cualquier otro tema, entonces teníamos derecho a un crédito de libre disposición que nos servía para tratar un servicio de la deuda de equis, 100 millones, 200 millones. ¿Perdón? El señor .— ¿Pero físicamente ese dinero no entraba, no? El señor CAMET DICKMANN.— Ahora vamos a ver cómo fue el crédito puente. Naturalmente, si el Perú es un paria, los 900 millones que juntan más o menos, mitad mitad, los japoneses con los americanos, por supuesto, que no lo vimos, quién nos iba a dar a nosotros semejante cifra. Los acreedores podían embargarla, inclusive. Nosotros corríamos riesgo de embargar las pocas reservas que teníamos y hasta las exportaciones. Bueno, entonces, habíamos adquirido derecho de créditos del Banco Mundial y del BID. Cuando los derechos que habíamos adquirido, contra reformas, llegaron a 900 millones, en ese momento ellos juntan 900 millones, japoneses y americanos, le pagan al Fondo Monetario. El Fondo Monetario en ese momento, el BID y el Banco Mundial, también, me da el derecho y me reconoce que tengo derecho a préstamos por 900 millones; y en consecuencia, se da por pagado, son mis 900 millones, y le devuelve al otro sus 900. Nosotros no la vimos. Bueno, fue una forma ingeniosa con lo cual se arregló y se consiguió la primera prioridad dentro del manejo de la deuda. Arreglarse con el Fondo Monetario, reingresar al Club y empezar a recibir créditos del Banco Mundial y del BID. -18-

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