cualquier motivo, de pronto se convierte en una carga extremadamente más pesada al Estado. Y lo que ex
ante parecía una buena decisión de cómo estructurar la deuda, ex post se convierte en que fue una
decisión desastrosa.
Las obligaciones a las cuales se hace referencia en esta guía, son aquellas sobre las cuales el gobierno
central ejerce control. Esto no quiere decir que el gobierno central tiene que desentenderse de lo qué es lo
que pasa con el endeudamiento a nivel subnacional, a nivel provincias o municipios, e incluso a lo que
pasa con endeudamiento por parte de las empresas públicas.
Si se producen desequilibrios en el endeudamiento a nivel subnacional, el hecho de que entre en
*difotum* una región o una provincia, inmediatamente tiene repercusiones sobre la percepción de riesgos
del endeudamiento a nivel nacional.
Hablamos también de obligaciones que son negociables y no negociables. En muchos de nuestros países
las obligaciones a las cuales nos referimos son obligaciones no negociables y cuyas fuentes de
financiamiento son países u organismos multilaterales.
Vamos a pasar al tema de coordinación de políticas.
Por el tipo de instrumentos en el cual se usan, tiene que haber un necesario entendimiento mutuo de los
objetivos entre los administradores de la deuda pública y los encargados de implementar la política
monetaria y fiscal.
Por ejemplo, las operaciones del Banco Central de mercado abierto, típicamente se hacen a través de
instrumentos del sector público, entonces, si las características de estos instrumentos hacen que sean
menos apetecibles por parte del sector privado, se dificulta la gestión de manejo de liquidez por parte de
los bancos centrales.
Entonces, en el diseño de los instrumentos hace falta un grado de coordinación, por supuesto que hacen
falta grados de coordinación en los calendarios en los cuales se van a emitir deudas públicas, etcétera.
Las personas encargadas de gestionar la deuda pública tienen una obligación de hacerle conocer a la
autoridad fiscal las consecuencias de los niveles de financiamiento que se requieran. No pueden tomar
una actitud pasiva, por ejemplo, si la autoridad fiscal le pide "necesitamos tanto, que usted gestione,
consiga tanto dinero del mercado" las personas encargadas de gestionar la deuda pública pueden tener una
opinión respecto sobre el nivel de endeudamiento, sobre las consecuencias que eso puede llegar tener
sobre la estructura de deuda pública y los costos a los cuales se va a poder gestionar la deuda pública.
En aquellos casos en los cuales los países tienen mercados financieros suficientemente desarrollados, es
preferible tener una asignación de responsabilidades, y por lo tanto, la rendición de cuentas, separados
entre aquellas personas encargadas de gestionar la deuda pública y los encargados de implementar la
política monetaria.
Pasando al tema de coordinación, obviamente que hace falta compartir información clave; y uno de los
casos de informaciones claves, relevantes, es las necesidades futuras de financiamiento y de los flujos de
caja por parte de la autoridad, proyectados por la autoridad fiscal, ese es un ingrediente básico en la
planeación de las colocaciones que hace el gestor de la deuda pública y es un ingrediente básico en el
análisis de la evolución de liquidez para aquellos encargados de implementar la política monetaria.
Transparencia y rendición de cuentas.
Es clave para tener una buena asignación de responsabilidades, que los roles que son asignados a los
diferentes gerentes partícipes en el proceso de administración de la deuda pública, sean claramente
especificados y que sean públicamente divulgados.
Al divulgar públicamente cuáles son las responsabilidades de los distintos actores en el proceso se
fortalece el proceso de acountabilit, de rendición de cuentas vía el público.
Los objetivos tienen que ser claramente definidos y hacerlos de conocimiento público, y si se van a usar
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