El señor PRESIDENTE.
¿Usted no sabe cómo se rendía cuenta de ese dinero?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— No, eso sí no, en esas cosas no lo podría explicar porque vo
ya no entraba a ese campo.
El señor PRESIDENTE.—¿Quién cambiaba ese dinero de moneda nacional a dólares, sabe
usted?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— No.
El señor PRESIDENTE.— ¿Nunca escuchó un rumor,nunca le dijeron de quién podría hacer
eso ?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— No. ningún rumor, porque yo solamente, como le vuelvo a
manifestar, yo regresaba a mi oficina, entrega mi dinero y yo no sabía de nada de esa plata, el
destino de esa plata yo no sabía, porque nosotros no podíamos ni caminar por cierta zona porque
nos prohibían y ya no podíamos subir a ningún sitio así nomás.
Disculpe mi tartamudeo porque yo tengo un problema.
El señor PRESIDENTE.
No se preocupe.
El señor QUISPEZ ARMIJO.— Tengo un problema de un derrame y eso me está fastidiando.
Yo tengo mi receta.
El señor PRESIDENTE.— No se preocupe en absoluto, señor Quispez.
El señor QUISPEZ ARMIJO.—No vaya a empezar que estoy nervioso.
El señor PRESIDENTE.— No, no, no.
El señor QUISPEZ ARMIJO.— El doctor Heysen o la señora Vargas, como gusten.
La señora Emma Vargas tiene la palabra.
La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).— Señor Quispez, como usted era
siempre el que recogía la plata, ¿usted qué tiempo se demoraba para poder recoger ese dinero en
el banco?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— Yo iba al banco más o menos cuando era el jirón hampa.
sacamos la plata acá del jirón Lampa más o menos un promedio de 2 horas más o menos, hora y
media más o menos, así era, no era tan fácil sacar el dinero, esperar, a veces me demoraba más.
La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).— Al entregar ¿usted permanecía en
la oficina del señor Villalobos para que puedan contabilizar el dinero o usted se retiraba sin
contabilizar?
El señor QUISPEZ ARABIO.
Yo agarraba y en una mesa sacábamos los ladrillos de plata y
lo poníamos así, este es uno, este es dos, este tres, este cuatro, este cinco o en lo que sea,
sumamos hasta los 3 millones tantos, lo que decía el cheque, verificaba con los centavos, porque
yo entrega el centavo. "Gracias, Juanito", me decía. "Me retiro, señor", nada más, así era todo el
tono.
La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).
El señor QUISPEZ ARMIJO.
Así es.
-31-
Claro, como en toda zona militar.
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents