El señor QUISPEZ ARAUJO.— Así es.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y no hay un incremento sustancial después a partir de 1999?
El señor QUISPEZ ARAUJO.— ¿Un poquito más alto la plata? No, no, no.
El señor PRESIDENTE.—
¿O sea, los 3 millones 800, a ver haga recuerdo, se cobraba, por
ejemplo, en 1987?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— No, no, 87 no, ya no, estamos hablando, 87 no, pues, vamos a
hablar del 89, 90 yo cobraba esa plata de 3 millones 800 más o menos.
El señor PRESIDENTE.— ¿Esta cantidad de 3 millones 800, que es un incremento por lo que
se ha visto considerable de esta partida, más o menos a partir de cuándo es que empieza usted a
cobrar en este monto de 3 millones 800?
El señor QUISPEZ ARAUJO.—
En el período eso más o menos lo estoy cobrando a partir del
92, 93, 94 esos montos.
El señor PRESIDENTE.— ¿Esa cantidad?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— Sí, sí.
El señor PRESIDENTE.— A ver haga recuerdo, porque esa suma no da para esas épocas.
El señor QUISPEZ ARAUJO.— Entonces me he equivocado. Debe ser del periodo más o
menos de.
El señor PRESIDENTE.— Porque esta suma fue aumentando paulatinamente ¿no es cierto?
El señor QUISPEZ ARMIJO.— Claro, 900, un millón 700 y así paulatinamente subía la plata.
Pero en el régimen del señor Fujimori más o menos había cobrado esa cantidad.
El señor PRESIDENTE.— Se aumentó fuertemente.
El señor QUISPEZ ARMIJO.— Sí.
El señor PRESIDENTE.— Muy bien. Y luego de que usted entregaba el dinero, en este caso al
Coronel Villalobos, ¿usted ya no sabía qué ocurría con eso?
El señor QUISPEZ ARAUJO.— No, yo entregaba nomás el dinero y listo y salía de la oficina,
y a veces ni las gracias le daban a uno.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y usted entregaba con un recibo?
El señor QUISPEZ ARMIJO.—
No, yo le entregaba directamente al Coronel Villalobos y
cuándo yo le exigía un recibo al Coronel, le decía: "Coronel, sería bueno que me dé un recibo.
"Es que no hay confianza" y me gritaba; entonces, ese era el tono de él, era un tono militar, un
tono fuerte y entonces yo tenía que acatar las ordenes, porque al menos yo ese trabajo lo
consideraba como sostén de mi casa y de mi hogar y no tenía otro trabajo.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y nunca tuvo usted ningún problema?
El señor QUISPEZ ARMIJO.—
No, nunca tuve. Claro, ahí nunca tuve ningún problema.
entregaba el dinero y la plata también saneada, mi plata, por supuesto, nunca me falto dinero.
trabajaba bien, entregaba mi dinero nada más normal.
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