Es así que en el mes de octubre, mediados o a inicio de octubre es que conozco a la persona que usted me ha preguntado, señor. El señor DAMMERT EGO AGUIRRE.— ¿Eso quiere decir que nunca antes del año 2000 tuvo una relación con el señor Montesinos? El señor VALENCIA ROSAS.— Relación directa y personal no. Pero sí puedo confesar un detalle que cuando yo compro una propiedad el lote N.° 22 en la playa Arica, con intenciones primero de tener una casa de playa, y después me parecía que por el lugar podría construirse un hotel. Empecé a construir un hotel que salieron creo 12 habitaciones, no recuerdo exactamente, y el hecho es que en ese entonces estamos ubicándonos en el año 93, transcurrido a finales del 93 y hasta noviembre del 94 es que Alberto Venero me dice: mi pariente, mi tío, (7) al cual yo desconocía de quién se trataba, porque un poco el uso de la confidencialidad que pude percibir en el tiempo de Alberto Venero era tener el control a través de su contacto sobre diferentes proveedores y amigos que él tenía y que resolvían una serie de compras. Inicialmente al yo no tener mayor conocimiento de los detalles, ya que mi actividad anterior era broker de seguros, escapan para mí muchos recuerdos que podrían enriquecer de repente las interrogantes que ustedes pudieran tener, dándose el hecho de que me dice: tú tienes que ir, yo trabajaba para Alberto Venero los dos primeros años en los que me pagaba 3 mil dólares, y me dice: tienes que ir a buscar una casa de playa por el sur desde Santa María hacia Lima. Hecho que acepto, voy a buscar. Ah, pero me dice: tiene que ser con piscina. Recorrí durante dos días y le dije que no encontré en ningún lugar y en algún momento habíamos conversado que estaba haciendo un hotel y que la intención era hacer una piscina. Me dice tú creo que estás haciendo un hotel con piscina, para ese momento yo ya había adquirido el lote 1, 2 y 22 que quedaba en una esquina frente a la playa. Vamos quiero conocer. Ah, bueno, pues le digo, vamos. Fue, reconoció el sitio, y me dice: ah, esto está interesante, de repente le va gustar a mi pariente. Voy a conversar con él y en algún momento te voy a decir para que me esperes acá, pero tú no te vas a identificar, yo veré si te llamo o no. Bueno, está bien le dije. Transcurrieron unos pocos días y me manifiesta que su pariente había tomado la decisión de ir al lugar, yo esperé según las indicaciones de Alberto en la calle, junto a mi carro y pude apreciar que bajó de una camioneta que manejaba Alberto, una jeep cherokee negra con lunas polarizadas, una persona que lo acompañaba, con gorro, de lentes, de regular estatura y no lo identifiqué porque lo único que pensaba en ese momento es que era una persona de negocio de Alberto, su tío. Es así que cuando suben, revisan todos los ambientes, y después me llama Alberto Venero desde el segundo piso y me dice: ingeniero Rojas acérquese. Bueno, le hice caso, total no me interesaba mayor detalle, más que si de repente pudiera haber alguna transacción comercial referente al local. Y subo al segundo piso y estaba la piscina a medio construir, es así que le dice: tío, cómo ves el sitio. Asiente con la cabeza. Ingeniero Rojas, me dice, usted puede explicarle qué es lo que está haciendo. Ah, bueno, sí la intención es hacer ambientes, usted ve que las habitaciones que se han construido cada uno tiene su baño y son de puerta contraplacada para un término medio de personas no muy exigentes, pero lo bonito de todo esto es que de repente va ser -21-

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