En el año 2000, en el mes de octubre, Alberto Venero me indica, no sé si podría ser puntual en los detalles para que pueda precisarse el momento, me indica –una grosería- “este viejo ya malogró todo y vamos a tener que ya arrancar”. Como para esto ya anteriormente habíamos hecho gestiones de residencia en Panamá, más que nada de mi parte por motivos comerciales que se podía hacer de Colón hacia Perú, había facilidades de poder viajar. Es así que en el momento en que ocurre el viaje del ex asesor a mediados de octubre Alberto Venero me indica que su “tío” o su “pariente”, él siempre mencionaba en esa forma refiriéndose al ex asesor, necesitaba plata y era urgente el hecho de que tenía que llevársele. Y como yo era la persona menos visible porque los Venero eran unas personas muy identificadas y según él expresaba que tenía una confianza expresa en mi persona, es que me indica que tenía hacer viajes a Panamá llevándole dinero porque necesitaba vivir para hacer sus gastos. Es que en ese momento él llama por teléfono delante de sus hermanos Lucho Venero y su primo hermano Wilfredo Venero Garrido y que en algunas oportunidades lo hacía ya a través de teléfonos públicos, porque según decía que sus teléfonos podrían de repente ser detectados en cuanto a las llamadas a Panamá, escucho en ese instante que le decía: tío, le dice, el asunto ya lo estoy coordinando y va a ir una persona de mi total confianza, tú has escuchado su nombre y sabes que yo trabajaba con él, pero se le va a identificar como Pelayo. Es así que a los dos día Alberto Venero manifiesta, no preciso exactamente la fecha porque no lo tengo en mente, de que yo tenía que aperturar una cuenta de ahorros en un banco que no sea ni el Comercio ni un banco conocido, que si yo podría ubicar a Manuel Custodio, de repente estaba trabajando en algún banco. Efectivamente, logro ubicar al señor Custodio en el Banco Nuevo Mundo y le digo que si podía aperturar una libreta de ahorro y que iba hacer una repatriación, sin él saber lógicamente los detalles. El señor Custodio siempre me conoció como una persona ligada a la banca, dado que en su momento fui accionista en Finsur y como miembro de la operadora de hoteles Las Américas, es así que hace las coordinaciones, me abren la libreta de ahorros, me hace una serie de preguntas, me piden sustento de empresas que respalden, presento tales informes y el mismo día, al mediodía, cuando ya tuve la cuenta de ahorro le transmito este informe a Alberto Venero y éste a su vez le manifiesta al señor Alfonso Morales del Pacific Bank que me tenía que hacer una repatriación a la cuenta que yo tenía que darle. Es así que me pone en comunicación con el señor Morales y me hacen una repatriación de un millón 300 mil dólares. El gran problema que le manifestaba a Alberto era de que tenía el inconveniente de tener que llevar dinero en efectivo hasta Panamá y me sentía un poco incómodo, ya que transportar cantidades considerables era bastante riesgoso. A lo que me manifiesta: empieza a llevarle de 50 en 50, pero procura llevarle todo lo más pronto posible al “viejo” para desligarnos de él. Todo este hecho ocurre entre setiembre y octubre, finales de setiembre e inicio de octubre del año 2000, y me indica en el momento del viaje que tenía que llevarle unos medicamentos y también que el primer contacto que tenía que tener era con un teléfono que me entregaron de celular con “Pedrito”. Yo no sabía de quién se trataba, pero ya a raíz de los medios periodísticos pude observar que se trataba del doctor Pedro Huertas, información que se dio últimamente, porque lo -19-

Select target paragraph3