El señor PRESIDENTE.— Interrupción para el congresista Chang Ching. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Gracias, con su venia, Presidente. ¿Quién es esa persona que le dijeron?, ¿quién le dijo a su padre?, ¿quiénes le dijeron a su padre que usted debía estudiar en el extranjero? Mejor dicho salir fuera del cuadro, ¿quién era esa persona o personas? La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Tengo entendido, mi padre me dijo, que del Servicio de Inteligencia les había llegado la información que querían hacer un atentado contra mí, que por motivos de seguridad debía salir. Cuando mi padre me dice esto yo le dije que no pensaba irme, yo pensaba seguir trabajando y que a mí no me importaba todo lo que pudiese pasar y luego después de unas reuniones que tuve con algunos ministros, con el gabinete de Salas, con algunos de ellos, donde yo les pedía que, por favor, no tuviese una relación cercana con el doctor Montesinos; esto no lo sabía mi padre. El ministro Salas le dice a mi padre que yo estaba hablando pésimamente del doctor Montesinos, que estaba mintiendo y que estaba causando mucha inestabilidad dentro del gobierno. Él también le recomienda a mi padre que debía salir del país. Fueron dos formas, a través del miedo que le creaban a mi padre y luego cuando el ministro Salas le dice que mis declaraciones y lo que yo conversaba con ciertos ministros, creaba inestabilidad dentro del país. El señor PRESIDENTE.— Perdón una interrupción. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Con todo gusto, Presidente, con su venia. El señor PRESIDENTE.— Esto quiere decir que el ministro Salas a pesar de la información que usted le daba, él defendía a Montesinos, o sea, asumió una posición de defensa de Montesinos. La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Así es, efectivamente, Presidente. Yo tuve tres reuniones con diferentes ministros: con el ministro Salas en dos ocasiones, incluso la hice fuera de Palacio por los rumores que había de que había micrófonos para tener la total seguridad de que el doctor Montesinos no se enterase de lo que yo estuviese hablando. Con el ministro Gonzalo Romero y con el ministro Chlimper que recién estaban entrando al gabinete. Les pedí que, por favor, no dejasen tener una relación cercana y no se dejasen influenciar por el doctor Montesinos, eso fue básicamente el tema de conversación con ellos y a pesar de eso y de las advertencias, de los consejos que quizás por mi edad, no son de mucha influencia, el ministro Salas en una ocasión después de tres semanas le dice a mi padre las conversaciones exageradas y argumentándole que eso estaba mucha inestabilidad dentro del gobierno. El señor PRESIDENTE.— Esto quiere decir claramente que el ministro Salas más creía en Vladimiro que en su persona, pero hay otra cosa que finalmente porque estoy en una interrupción y ahí lo voy a dejar. Usted recurría a terceros y sobre todo a unas personas que recién ingresaban al gabinete con los cuales supongo que usted no mantenía una relación de amistad, recién los conocía. Acudía -3-

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