La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Durante los años de estudio que yo estuve afuera, yo
sé que como siempre se turnaban entre el Servicio de Inteligencia Nacional y Palacio de
Gobierno, mi padre y mis hermanos, por motivos de seguridad. Mis hermanos son muy
bromistas, Kenyi, sobre todo. Eso no quiere decir que haya una relación cercana. Había una
relación amable, digamos, tanto con él como con cualquier otro asesor u otra persona que
trabajase con mi padre. Creo que él es una persona con dos o tres personalidades, podría decir,
hipócrita en su forma de actuar. Bueno, eso es básicamente lo que he podido ver de lo que lo
he tratado y las conclusiones que he sacado de todo lo que ha ocurrido.
El señor PRESIDENTE.— ¿Cuánto tiempo vivieron en el SIN, compartiendo de alguna
manera la cercanía con Vladimiro?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Personalmente yo estaba afuera, en Estados Unidos, y
cuando regresé de Estados Unidos le pedí a mi padre quedarnos en Palacio de Gobierno.
Supongo que habrán sido tres años en que han estado no permanentemente en el Servicio de
Inteligencia Nacional, sino yendo y viniendo y cambiando siempre de sitios por motivos de
seguridad.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted goza actualmente de algún trabajo remunerado?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— (6) Estoy buscando un trabajo en la actividad privada,
no política, y sigo ayudando a la Fundación Cardioinfantil.
El señor PRESIDENTE.— El congresista Gamarra tiene la palabra.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Es cierto que usted recurrió a la ayuda de
Beatriz Boza y de monseñor Cipriani para que hablaran con su padre sobre la influencia
nefasta de Vladimiro Montesinos?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Bueno, con ellos y con muchas otras personas yo
había conversado de la mala influencia y lo negativo que era la presencia del doctor
Montesinos cerca de mi padre; fueron muchas personas honradas, íntegras, a las que les pedía
que cuando pudieran se lo comentaran.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Lo llegaron a hacer?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Sí, yo supongo que sí. No he sido testigo, pero sí
luego me mencionaron. Incluso, en el Te Deum del año 2000, el mensaje de monseñor
Cipriani fue muy claro contra el doctor Montesinos.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Y las otras personas a las que usted recurre
eran personas que también compartían sus puntos de vista? O sea, ¿no es necesario que usted
las convenciera, pensaban igual?
La señora FUJIMORI HIGUCHI.— Exactamente, ellos pensaban exactamente igual que
yo, incluso se habían dado cuenta un poco antes que yo.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Cuando estuvo usted en las instalaciones del
SIN por razones de seguridad, por épocas; ayer visitamos las instalaciones del Servicio de
Inteligencia y exactamente los lugares donde ustedes han vivido, y compartíamos la misma
sensación que usted seguramente comparte, que era no tenebroso, pero sí un poco incómodo,
deprimente vivir ahí; pero, en fin, eso no es lo importante. Lo importante es qué actividades
cumplía Montesinos mientras ustedes estaban viviendo ahí en el Servicio de Inteligencia;
-20-
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents