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Alfonso W. Quiroz
Todos los factores anteriores contribuyen a la formación de lo que aquí
denominamos ciclos de corrupción. Los siguientes capítulos los analizarán detenidamente, tomando en cuenta el marco institucional particular y las formas
de corrupción características de cada periodo. Sin embargo, una aclaración importante concierne a la distinción entre los ciclos de corrupción sistémica y
los de corrupción percibida. Estos no son los mismos, puesto que varían en
sus alzas y caídas, aunque en ciertos momentos sí pueden coincidir. Podemos
considerar a los primeros como de naturaleza más orgánica, al estar ligados a la
evolución de las instituciones, el Estado, los marcos legales, los recursos económicos y públicos disponibles, los auges exportadores y las redes de corrupción
adaptadas. Los segundos, en cambio, pueden ser más volátiles y dependientes
del destape de escándalos a través de los medios, la sociedad civil y un sistema
político conflictivo, así como de la reacción moral y ética que dichos escándalos
generan. El presente estudio tendrá en cuenta ambos tipos de ciclos de corrupción, puesto que las evidencias se recogieron de todas las fuentes confiables
disponibles, aun cuando el principal eje analítico se centre más en las evidencias
de la corrupción sistémica.
Describir los detalles de los casos de corrupción es necesario aunque no
suficiente para el historiador. Este, al mismo tiempo, debe evaluar los efectos que la corrupción y los intereses corruptos tienen sobre la evolución del
Estado y el bienestar general de la población.24 Desde su perspectiva es importante contribuir tanto al registro histórico como al análisis profundo del fenómeno. Los recientes análisis históricos se han concentrado en las diferencias
existentes entre el Estado absolutista patrimonial, que daba cabida a sinecuras
privadas y otras prácticas corruptas, y el Estado constitucional moderno, que
experimentó reformas transformadoras entre los siglos XVII y XIX. Esta bibliografía y sus resonancias weberianas resultan pertinentes para la identificación de los determinantes burocráticos y políticos claves para la persistencia
de la corrupción en algunos casos y su reducción o control en otros. De igual
modo, gracias a las evidencias del impacto de la corruptela sobre las decisiones
políticas, podemos tener una perspectiva más completa de diversos procesos
políticos y sus efectos sobre el desarrollo.
24. Hurstfield, Joel. Ob. cit., pp. 141–142; Doyle, William. «Changing Notions of Public
Corruption, c. 1700-c. 1850». En Krieke, Emmanuel y William Chester Jordan (eds.).
Corrupt Histories. Rochester, N. Y.: University of Rochester Press, 2004, pp. 83-95, especialmente pp. 84-85; y Waquet, Jean-Claude. Corruption: Ethics and Power…, p. 19.
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