Prólogo 25 en 2009. Hasta hace poco estuvo revisando con minuciosidad las pruebas de la versión en español de este estudio que ahora publica el IEP y el IDL. Alfonso Quiroz trabajó en el tema de la corrupción cuando se estaba convirtiendo en una preocupación internacional. Por ejemplo, el Banco Mundial (BM) y otras agencias bilaterales y multilaterales de cooperación técnica y financiera advirtieron —desde mediados de la década del noventa del siglo pasado— que sus programas antipobreza y a favor del desarrollo económico habían sido muchas veces inútiles porque fueron malgastados por administraciones ineficaces e ineficientes en la gestión y porque buena parte de los recursos se evaporaban en un ambiente estatal poco transparente, como el que existía en muchos países en desarrollo donde proliferaba la corrupción. En 1997 el Banco Mundial —cuyo presidente el año anterior había calificado a la corrupción como un cáncer— inauguró una estrategia anticorrupción y de ética en sus programas de préstamos para prevenir el fraude y ayudar a combatir la corrupción. El año 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una drástica resolución para crear un instrumento legal efectivo contra la corrupción, considerándola un crimen transnacional. La ONU y el BM apoyaron los esfuerzos locales decididos por la prevención, la creación de oficinas anticorrupción nacionales, y diseñaron las condiciones para acabar con cuentas bancarias secretas escondidas, o en ‘paraísos fiscales’ de funcionarios corruptos. Sin embargo, el fenómeno de la corrupción no era lo suficientemente conocido y libros como el de Alfonso fueron una contribución sustancial para una creciente literatura sobre el tema que tenía claras implicaciones políticas. Su libro fue muy usado por científicos políticos y periodistas progresistas en diferentes partes del mundo que querían mostrar que la corrupción implica una insidiosa persistencia de minar la democracia y crear redes de clientelaje que acrecientan la arbitrariedad y las injusticia sociales. Menos conocida en el Perú son sus varias investigaciones y publicaciones sobre Cuba. Su trabajo en parte devino de su labor como curador de la muestras sobre la guerra hispanoamericana de 1898. Esta enfrentó a los cubanos patriotas y Estados Unidos, por un lado, contra España que quería aferrarse a una de sus últimas colonias en el continente (la otra fue Puerto Rico). La primera de estas muestras fue realizada en el New York Public Library con el nombre de A War in Perspective, 1898-1998: Public Appeals, Spanish-American Conflict; la segunda se organizó en el New York Historical Society y fue denominada Militant Metropolis: New York City and the Spanish-American War, 1898. Fue también autor de estudios pioneros sobre la historia de la educación, la corrupción y las finanzas en

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