Prólogo
Alfonso Quiroz Norris (1956-2013),
el historiador incansable
Marcos Cueto
Q
uerido por sus muchos amigos, respetado por sus colegas, apreciado por
sus alumnos y seguido por sus lectores, Alfonso W. Quiroz Norris fue un
destacado historiador peruano, pionero en el estudio del pasado de las finanzas
peruanas. Aplicó en sus investigaciones y publicaciones la disciplina y el esfuerzo que aprendió cuando fue un exitoso competidor de natación, representando
al Perú en las categorías infantil y juvenil. Estudió en el colegio Markham de
Lima, de donde le quedarían para el resto de la vida amigos entrañables y un
admirable dominio del idioma inglés. Tanto en su vida profesional como en su
vida personal encarnó como nadie un adjetivo: inagotable. Un calificativo que
reflejó no solo su tenaz labor profesional y su escrupuloso examen de fuentes
documentales, sino la vitalidad y creatividad con la que atravesó por los vertiginosos cambios producidos hacia el final del siglo XX, como las reformas del
gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, el fin de la Guerra Fría, el comienzo
de la era de la globalización donde se reformulaba el rol del Estado y la debacle
del fujimorismo. Aunque fue mi amigo desde poco antes que cumpliéramos 16
años —y podría mencionar muchas anécdotas así como tomarme la libertad de
agradecer en su nombre a sus otros amigos—, en esta reseña solo voy a dedicarme a sus valiosos aportes a la historiografía peruana y latinoamericana que
no son del todo conocidos.
Ingresó a Estudios Generales Letras en la Pontificia Universidad Católica
del Perú en 1974 en uno de los primeros lugares del exigente examen de admisión. Antes había estudiado en la academia preuniversitaria Trener donde los
profesores eran destacados estudiantes de los últimos años de la Católica. En
los primeros ciclos de estudio en la Universidad le atrajeron el curso de Lengua