104
Alfonso W. Quiroz
la necesidad de resolver los casos de fraude y tener informes regulares, fueron
aceptados como ciertos por los ministros del Consejo (no así la cuestión de la
venta de cargos, que permaneció mayormente ignorada). Los ministros incluso
señalaron casos similares ocurridos en la Nueva España que habrían conducido
a una visita de la real hacienda mexicana. Añadieron, también, un punto referido a la conducta de los oidores de la Audiencia de Lima, varios de los cuales
eran criollos nacidos en dicha ciudad o habían contraído matrimonio con mujeres locales, comprometiendo así la administración imparcial de justicia. Los
ministros del Consejo, asimismo, afirmaron que ya se habían emitido reales
cédulas específicas contra estas prácticas, sin que se alcanzaran los resultados
deseados. En consecuencia, luego de considerar la necesidad de alcanzar un
universal remedio, los ministros del Consejo le propusieron al Rey que se llevara a cabo una visita de la Audiencia de Lima, que incluyera al virrey o virreyes
en funciones, así como al Tribunal de Cuentas y las cajas reales.101
El oidor Juan Cornejo, expresidente de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá,
fue nombrado para llevar a cabo esta compleja tarea. No se había realizado
una inspección oficial de la Audiencia de Lima desde 1622. Entre los muchos
defectos atribuidos en Lima al contador mayor Francisco Antonio Mansolo,
Cornejo pronto reveló una inexplicable sustracción de 35.285 pesos de los fondos remitidos por el oficial real Diego Ruiz de Atriaca desde el poblado y provincia mineros de Cailloma en 1664. Ruiz había sido condenado ya antes por
real cédula de 1661, lo que implicó la pérdida de su cargo oficial, la confiscación
de sus propiedades y diez años de destierro de los reinos del Perú. Ruiz apeló
al Tribunal de Cuentas en Lima, y el virrey conde de Santisteban (1661-1666)
le permitió conservar su puesto hasta que fuera interrogado por Cornejo.102
Cornejo recibió noticias alarmantes desde el pueblo minero de Laicacota
(La Ycacota, Puno), no lejos de Cailloma, acerca de un incidente que consideró
el más serio que se produjera en el transcurso de su visita oficial. En 1665, las
crecientes disputas entre dos facciones de mineros, los «andaluces criollos» y
los «vascongados», habían desencadenado violencia y dejado muchos muertos. Miles de mestizos e indios se habían aliado con uno u otro bando. Según
101. Gobernador, Monsalve, y Castejón a Su Majestad, Madrid, 26 de julio de 1622, en «Visita
de la Audiencia», Gobierno, Lima, leg. 280, AGI.
102. Juan Cornejo, Visitador General de Lima, a S. M., Lima, 29 de noviembre de 1664, y Reina
Gobernadora a Francisco Antonio Mansolo, Contaduría Mayor de Cuentas de los Reyes,
Madrid, 23 de marzo de 1668, en «Visita de la Audiencia», Gobierno, Lima, leg. 280, AGI.
Seleccionar párrafo de destino3
Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos