personero por cada mesa electoral y que la suma matemática no iba a poder ser variada, porque
teníamos nosotros las copias de cada uno de los votos, ellos comprendieron que la única manera
de fraguar este resultado era dentro del ánfora; ese es el caballo de Troya.
Por eso es que, yo considero que no hay ningún tipo de manipulación electrónica, ni de otro tipo,
como sí quizás, lo hubo en la elección general Presidencial.
Pero, en ese diferencial menudo que había entre uno y otro candidato, 3 mil personas del SIN y
ese número no es extraño tampoco, el hecho de que Vladimiro Montesinos manejara 3 mil
personas era casi conocido.
Esas 3 mil personas, —se entiende— van en esos micros a la última hora del día de las
elecciones, cuando ya, como refería Fernando Andrade, se retiran y ponen su voto dentro del
ánfora, donde alteran dentro de cada ánfora el resultado final.
En este entorno participan: Vamos Vecino, participa Bedoya, que se supone es un candidato
tradicionalmente distinto al partido de gobierno de ese entonces. Sin embargo, como fachada
participan Vamos Vecino y Salvemos Miraflores.
El proceso de nulidad de esas elecciones lo lidera el alcalde Bedoya. Acá quiero ser puntual en lo
que es el pedido de la nulidad.
Si ustedes revisaran los vídeos y las informaciones de esa época, ustedes podrán notar la
confianza que se tenía el alcalde Bedoya, en obtener un resultado favorable de la nulidad de
elecciones completas en un distrito como Miraflores. Ese ánimo se traducía y se tradujo de
hecho, en un documento que yo, por supuesto ha circulado públicamente, pero que nunca se ha
dado el contexto adecuado.
Yo me voy a permitir alcanzarles una copia de un contrato sui generis, que obviamente, ahora sí
hace sentido, en el que y me voy a permitir además decirles que, ustedes tienen copia pero yo
tengo la original acá. Esto es un original en el que se dan cosas de lo más extrañas.
Me voy a permitir leer, este es un proyecto de contrato que finalmente no fue firmado por las
personas de la urbanización Barboncito, en la que, supuestamente, iban a contratar la instalación
de un panel publicitario.
Curiosamente, esta empresa se llama Publireggi, que es a la sazón, de propiedad del ex
congresista Andrés Reggiardo.
El hijo, que se llama Renzo Reggiardo Barreto, es el gerente de la empresa y tiene cláusulas
como éstas, por ejemplo, que me voy a permitir leer muy brevemente: “En tal sentido —dice la
cláusula segunda, en el segundo párrafo— se informa mediante el presente documento, que el
arrendatario es la única empresa que tiene gestionada la autorización con las futuras nuevas
autoridades de la municipalidad de Miraflores, ya que el actual candidato independiente, el señor
Luis Bedoya, le ha autorizado a los arrendadores, la colocación de los avisos publicitarios, tipo
unipolares, motivos del presente pre contrato.
Ambas partes, —dice la cláusula tercera— convienen en que el monto de la renta será un total de
35 mil dólares, la cual será cancelada al término de la vigencia del presente pre contrato que
culminará el día 12 de octubre de 1998”, quiere decir un día después de las elecciones.
Quiere decir que proyectando el triunfo, la victoria electoral del doctor Bedoya, entonces, este
pre contrato se convertía en un contrato definitivo, y decía: “Un día después del resultado de las
elecciones municipales, fecha en la cual se firmará el contrato definitivo y se procederá
automáticamente a efectuar el pago correspondiente.
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