peruano? Porque a ojo de buen cubero, y de la información que tengo, a mí me saldría una cifra más cercana a la mexicana, con la diferencia de que el Estado no capitalizó su inversión, es decir, no se convirtió en dueño de los bancos (11) y no vamos a poder tener una exitosa operación como la mexicana de vender un banco que fue estatizado y luego privatizado. Es decir, el Estado interviene, arriesga, pero maneja un respaldo para luego vender, manteniendo lógica de economía de mercado. Pero de un Estado que interviene y busca resguardar patrimonio. En el caso nuestro me da la impresión de que el costo fiscal va a ser neto y definitivo, en el sentido de que capacidad de recuperación no va a existir mayormente. Entonces, cómo medir el cálculo del costo fiscal mexicano con el costo fiscal peruano. Si el costo fiscal mexicano es recuperable, vía operaciones de reprivatización de entidades bancarias y en el caso peruano esta posibilidad estaría negada. Es decir, hay un problema en el cálculo en el problema de costo, por la recuperación o no del costo, y hay un problema también para medir el porcentaje del PBI en comparación con el grado de implicancia del PBI del problema bancario para poder hacer un cálculo objetivo de las cifras. El SUPERINTENDENTE DE BANCA Y SEGUROS, señor Luis Cortavarría Checkley.— De acuerdo, señor Presidente. Para empezar por lo último, usted está desarrollando el caso mexicano aparentemente con la debida claridad y por lo cual pido disculpas, porque el caso mexicano es un caso que también ha sido analizado con mucho detalle por el Congreso Mexicano. El sistema financiero mexicano no recibió capitalización del Estado, lo que hizo fue comprar cartera y más o menos los costos son 100 mil millones de dólares; eso es lo que ha costado. Y ese dinero lo que hizo el Estado en diversos programas fue comprar cartera pesada de los bancos, con un esquema que era: si los accionistas de un banco aportaban un dólar en el banco, el Estado le retiraba dos de cartera. Eso era un mecanismo que se usó en México y se ha usado en otros países como en Asia también. Pero esto significa que la cartera se la llevó el Estado y fue a una entidad que se llama Foaproa, que luego cambió de nombre para llamarse IPA, me parece que se llama, el Instituto de Protección al Ahorro. Entonces ahí las cifras se discuten, señor Presidente. Hay analistas que dicen que son 100 mil millones de dólares, los más optimistas dicen que son 70 mil millones, pero están entre 70 y 100 mil millones de dólares. Lo que yo hacía referencia de que fue una venta exitosa es que al final el sistema financiero mexicano salió de su crisis y privadamente los accionistas privados del Banamex vendieron al City Corp. y los accionistas privados de Bancomex le vendieron a BBVA. Entonces, en México antes de la crisis, señor Presidente, los bancos extranjeros estaban prácticamente prohibidos de participar hasta el año 94. A raíz de la crisis cambiaron su ley y ya han permitido que vamos extranjeros tengan propiedad en el sistema financiero mexicano y ahora sin problema debe estar propiedad de los activos mexicanos o propiedad de los bancos mexicanos en manos extranjeras, sin ningún problema debe estar entre los 60 a 70% del sistema en manos extranjeras en este momento en bancos internacionales. Pero fue un tema privado, o sea, el Estado lo que invirtió en carteras y se quedó en estas instituciones como el Foaproa y luego el IPA que trataron de hacer ventas de cartera y cobranzas, pero se encontraron con una serie de problemas que creo no tendría sentido seguir en el detalle. El señor PRESIDENTE.— En concreto, no capitalizó el Estado las adquisiciones de cartera -31-

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