El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Continúe.
El señor
.— Entonces, se pospuso el trabajo para el día siguiente. No solicité
autorización para entrar porque ya dependía de que yo pidiera la autorización para entrar y bueno
nos tocó esperar pero ya con un poco más de preocupación porque ya sabían los hospitales, el
Militar y el de Policía, ya se había reunido el Consejo de Defensa, ya más personas sabían,
entonces, ahí la fuga de información podía ser más fácil y si una información llega a la prensa, la
prensa la va a publicar. Si una información llega a un familiar, el familiar va a ir corriendo a la
prensa porque sino corre el riesgo de que muera el familiar, entonces, ese era el temor que había;
pero no sucede nada de esto, llega el día martes y comienzan ellos a jugar pelota.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— ¿El día martes?.
El señor
.— El día martes 22.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— O sea, desde el viernes 18 que usted ya tiene la orden
de entrar.
El señor
.— Así es.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Tiene que esperar el momento adecuado.
El señor
.— Afirmativo.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Viernes, sábado, domingo, lunes y el martes recién
usted entiende que es el momento.
El señor
pasamos entrando.
.— Claro. Pero el día viernes en la noche, sábado y domingo nos la
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Correcto.
El señor
.— Con la cantidad de gente.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Estaban entrando toda la gente.
El señor
.— Si no, se iban a dar cuenta que entraba tanta gente, como no. Y
cualquier cosa que salía, pues, iba a ser terrible.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— ¿Y el día martes qué pasó?
El señor
.— El día martes se adelantan. Yo ordené que entren como al mediodía
para tomarme una seguridad y en buena hora porque ellos adelantan su partido de fulbito y
entonces, dentro de la residencia habíamos coordinado de que el embajador de Japón nos abriera
la puerta que se ve en la televisión, hay una terraza, pero esa es una puerta metálica, ellos tenían
en las habitaciones del embajador y de sus hijos las puertas eran blindadas y la que daba afuera
también, pero él tenía la llave, él abre esa puerta y coloca solamente una mesa ahí, pero los
terroristas no sabían que él tenía la llave.
Entonces, cuando él abriera la puerta y nos comunicaban del interior que estaban jugando abajo
por lo menos 10 terroristas, esas eran las 2 condiciones que me tenían que informar del interior
para yo poder solicitar autorización y hacer la operación.
Entonces, del interior nos lo hace conocer el almirante Geanpietri, yo hablo con él, o sea, yo me
comunico con él, con un sistema de comunicación que colocaron ahí, inclusive, se le envía
saludos de las fuerzas especiales porque él también es de fuerzas especiales y hacemos un
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