En esa ocasión sí tenía ya personalmente la certeza de que este había sido un examen sumamente cuidadoso, en que se había determinado con toda la aproximación del caso la cartera que estaba todavía en condición de atrasada o aquella que podía entrar en una situación crítica en un plazo razonablemente corto. Para entonces ya yo había hecho una modificación integral de la gerencia del banco. Cuando yo tomé el banco, los gerentes que estaban en el banco eran gerentes que provenían incluso de la administración de la época de los Picasso. Yo hice un cambio radical en la gerencia, llevé conmigo a gente de absoluta confianza y con ellos hice esta evaluación; de modo que fue una evaluación muy objetiva, muy independiente, muy autónoma y sin que hubiera en absoluto ningún interés en defenderla. Esta es la reunión que yo recuerdo que se realizó, en la que todavía se pensaba que podía haber un apoyo adicional por parte del gobierno. Muy rápidamente, después de esta reunión se sucedieron los acontecimientos que llevaron al cambio de régimen. Y esto trajo como consecuencia una modificación en los objetivos que se perseguían a través del Ministerio de Economía y Finanzas. Y me hicieron saber en ese momento que no habría ya de ninguna manera apoyo adicional del Estado y que consecuentemente había que trabajar fuertemente, encontrar un mecanismo que permitiera transferir el Banco Latino en el plazo más breve posible sin ningún nuevo apoyo. Y eso es, a los pocos días, ya un equipo de trabajo, en el que yo no participé, pero en el cual tengo conocimiento de que participó el Ministerio de Economía con el personal de la Superintendencia, dio origen a la dación del Decreto de Urgencia 108, que posibilitó la reorganización simple y la operación con el Banco Internacional. El señor PRESIDENTE.— Señor Tola, el señor Barkley nos ha dicho aquí en la comisión que en ciertas oportunidades dejó de formalizar ante el directorio la crítica situación financiera del banco, a efectos de evitar que la Superintendencia se vea obligada a intervenir; pero que informalmente informaba al presidente del directorio. En el tiempo que usted tuvo a cargo la gerencia ¿se dio alguna situación similar? El señor TOLA NOSIGLIA.— No, absolutamente. Yo procedí con absoluta transparencia, además de la forma intencionadamente más expresa con el directorio, de manera que se dejara (23) constancia de la situación en actas, porque me parecía que era lo más conveniente, y las actas son muy explícitas en ese aspecto. No, de ninguna manera. Yo tenía instrucciones, además, muy claras de transferir el banco al plazo más corto posible. Acá de lo que se trataba era de que el Estado ya no continuara invirtiendo más en un asunto en el que ya había comprometido bastante y que sin embargo no había, pues, contribuido a los objetivos que inicialmente se pensaron. Objetivos que, por otro lado, doctor Diez Canseco, yo quiero ser claro en señalar que eran perfectamente razonables en el momento en que fueron establecidos, porque las decisiones en torno al sistema financiero tienen que tomarse muy cuidadosamente en función de muchísimos factores en consideración a la situación general de la economía, del sistema financiero en particular, y creo que las decisiones que se tomaron inicialmente con respecto al Banco Latino pueden haber sido muy razonables y adecuadas al momento. El señor PRESIDENTE.— Para terminar con este tema, ¿usted diría que el diagnóstico que usted encuentra en la gerencia, cuando entra a la gerencia, es el que corresponde a la situación del banco? ¿O usted modifica el diagnóstico de la situación? Porque, para colocarlo con toda claridad, lo que nos señala el doctor Barkley es que en determinado momento, en función de que no se produzca el mecanismo de una intervención que implica una liquidación, en algún momento hay hasta una constancia que se ha perdido el 99% del patrimonio del -49-

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