El señor PRESIDENTE.— Bueno, es que el password es una clave secreta, el password es de
uso estrictamente personal.
El señor IBERICO IBERICO.— Pero tiene que ser con una connotación media rara.
El señor PRESIDENTE.— Es una clave personal.
¿Intervinieron en estos temas el señor Joy Way, el señor Goldenberg o el señor Boloña?
El señor IBERICO IBERICO.— No, no.
El señor PRESIDENTE.— ¿Nunca intervinieron ni con usted en relación a quienes estaban en
este procedimiento?
El señor IBERICO IBERICO.— Jamás.
El señor PRESIDENTE.— En relación a los criterios para incorporar empresarios al RUC
Sensible. Usted participó en la incorporación de empresarios, en el caso, por ejemplo, de las
empresas de la señora Pinchi Pinchi, ¿con qué criterio?
El señor IBERICO IBERICO.— Ese es el único caso.
El señor PRESIDENTE.— Pero no le llama la atención, por ejemplo, que estén tres empresas
de la señora Pinchi y no esté el señor Romero o no esté el señor Wiese o no esté. Pero si
hablamos de tema de seguridad, por ejemplo, de publicidad.
El señor IBERICO IBERICO.— Permítame, pues, responder.
Hubo dos excepciones en que se incorporaron empresas personas jurídicas. Las dos que le he
mencionado, las dos empresas del alcalde Andrade que estuvieron un tiempo a fines de 1998, y
estas tres empresas que eran clientes de Montesinos, y la argumentación del intendente nacional
jurídico para proponerme.
El señor PRESIDENTE.— O sea, ¿el señor Muñoz Najar?
El señor IBERICO IBERICO.— El señor Muñoz Naja. Para proponerme que se incorporara
esto, fue que existía riesgo de violación de la reserva tributaria.
El señor PRESIDENTE.— ¿Los clientes del señor Montesinos tenían una preferencia porque
tenían riesgo?, o sea, los clientes de los congresistas, los clientes de los ministros.
El señor IBERICO IBERICO.— No haga esa centralización.
El señor PRESIDENTE.— Es que fíjese usted lo que me está diciendo.
El señor IBERICO IBERICO.— Lo que le estoy diciendo es cierto, lo que le estoy diciendo es
que precisamente eran tres clientes de Montesinos.
El señor PRESIDENTE.— Así es, pero yo lo que pregunto es por qué los clientes de un asesor
presidencial tienen un tratamiento que no tienen los clientes de ministros, de diputados, del
presidente, en fin, o de la ciudadanía en general.
Pero si hablamos de privilegios en función de seguridad política, usted admitirá que la seguridad
política que debiera ser principalmente resguardada es la de aquellos que son electos; y, sin
embargo, usted que es un personaje no electo, tiene una preferencia donde sus clientes, sus
clientes ah, ni siquiera sus negocios, imagínese usted hasta qué punto podríamos expandir el
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