“El interés público exige que las entidades del
Estado y sus funcionarios actúen con absoluta
transparencia en cada uno de los actos del
proceso de contratación, garantizando que quien
resulte
adjudicatario
reúna
indiscutibles
requisitos de solvencia no sólo técnica, sino –
sobre todo- moral y ética, ofreciendo a la
Administración (y a los usuarios) suficiente
confianza sobre su idoneidad para ser merecedor
de la condición de concesionario de un servicio
público.”
Francisco Eguiguren Praeli, Los contratos de concesión de
servicios públicos y su resolución por razones de interés público.
Mayo de 2001.