oportunidades de mejoras de estándar. Referente al nombre de los lotes, creo que en alguna medida he podido responder; de los cambios de las personas y el interés, que no existía ningún interés de por medio; y que, como le repito, señorita congresista, solamente era el afán de colaborar con la persona que me había dado la oportunidad de tener otro tipo de trabajos y que me permitían tener un mejor estándar. Referente a los montos sí debo de ser preciso. Siempre ha ocurrido ese fenómeno de: te vendo a más, ponme menos. Como por ejemplo el señor, creo, Romero, del lote 20, en el que el pago final y real fue de 70 mil dólares, creo recordar; pero figuró o figura en la documentación registral como, me parece, 40 mil dólares, una cosa así. Esto a pedido de las mismas personas que hacían la venta de los inmuebles. Recuerdo también que usted, señorita congresista, me dice si conozco a un tal señor Bazán. La verdad de que no tengo en mente en este momento, me parece haberlo escuchado por Lurín; pero no puedo precisar exactamente quién era la persona. Y creo que quedó suspendida la respuesta de hace unos momentos que me hiciera uno de ustedes, señores congresistas, referida al triángulo y que no se completó la respuesta y en este momento acabo de recordar. Efectivamente, a requerimiento de Alberto Venero, cuando ya su pariente o su tío, como él mencionaba —entre paréntesis diríamos el ex asesor— éste me pide tener un lugar cercano donde esté todo su contingente de protección, para que puedan tener una arremetida rápida si es que hubiera, en algún momento, algún tipo de atentado contra el personaje del cual estábamos hablando, el ex asesor. Y lo cual yo acepto, pero con el tiempo yo vendo esa propiedad a un familiar, el señor Lino Sucno, en 3 mil dólares; porque, como había pasado ya tanto, suma real porque ésos eran los valores reales, ya que no se encontraba frente a la playa, este lote está ubicado ya más bien en una zona distante a la playa, y que me lo fue pagando progresivamente, porque ya yo veía que no existía ninguna posibilidad de volver a tener el lugar que por un primer momento llegué a tener en la zona de Lurín, que fue en el año 88, 89 que adquirí la propiedad. Y es así que le manifiesto a mi familiar que iba a estar ahí por un tiempo un determinado grupo de personas, pero que con el tiempo ya él puede hacer posesión. Tengo entendido que en este momento la Fiscalía ha tomado posesión del lugar hasta el término de las investigaciones. También debo de manifestar en este momento que hubieron otras oportunidades en las cuales el señor Alberto Venero me pidió que necesitaba otros puntos cercanos a la casa de la playa, para que puedan haber centros de protección, aparte del contingente que iba a estar en esa casa del Triángulo. Y siempre, como yo conocedor de la zona, y bueno nunca he tenido ningún reparo en ejecutar sus pedidos, ya que, como manifiesto, señores congresistas, yo trabajaba para Alberto Venero, fui y busqué dos lugares cercanos a la playa en la primera etapa, no recuerdo el nombre de las calles, me parece que es Costa Azul; una en una esquina, no recuerdo el nombre de las personas, pero tengo entendido que ahí en la zona por todos es conocido y puede ser fácilmente indagado; y otro en la misma recta, en el lado opuesto, al señor Augusto Castro, el mismo que me manifestó que sí me cedía un pequeño ambiente en la parte de adelante, era como una especie de quiosco, ya que iba a ser para personas que iban a estar simplemente haciendo labor de vigilancia. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Usted la compró? El señor VALENCIA ROSAS.— No, eran ambientes alquilados. -33-

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