familia, a mi esposa no la has sacado de ahí, todas mis personas allegadas están saliendo.
Porque eran las primeras imágenes que salían a la difusión periodística de la casa de la playa
Arica. Él me manifestó: pero, no te preocupes, total no es tu culpa, además eso no es un
delito, y por último el que no ha hecho esa regularización —estamos hablando en el mes de
diciembre del año 2000— esa regularización ha tenido que hacerla el “viejo” —tengo
entendido que se refería al ex asesor presidencial— y por último también la culpa ha sido.
La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Una interrupción.
¿No se referiría al doctor Huertas o a Montesinos?
El señor VALENCIA ROSAS.— ¿Perdóneme?
La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Cuando decía, usted dice: lo ha tenido que
hacer el “viejo”. ¿Se refería a un abogado?, ¿a Huertas?
El señor VALENCIA ROSAS.— No, se refería al ex asesor presidencial.
Él, en algunas épocas de todos estos años, decía que era su pariente, su tío y que le debía toda
su entereza personal; pero ya a las finales, cuando ya sale la difusión del vídeo por todos
conocido, creo, en setiembre, ya se expresaba, más bien, de otra manera; el “viejo” la fregó, la
malogró todo, una cosa así. Eran expresiones reales de las que yo guardo imagen y doy fe en
ese testimonio.
Volviendo, señorita, por su intermedio, señor Presidente. Es así que en una última
comunicación que tuve con el señor Alberto Venero, en el mes de diciembre del año 2000, en
la que él me llamaba telefónicamente desde Miami me vuelve a reiterar que por último el
culpable de toda esta situación es Pedro Huertas, que no llegó a hacer los cambios
correspondientes.
Para ser quizás un poco más puntual, señores congresistas, el recorrido que pude haber hecho
con mi esposa por alguna de las notarías pude apreciar que algunas de ellas quedaban en San
Isidro, cerca de Juan de Arona, otras de ellas por Primavera, no recuerdo su nombre, pero que
yo estoy seguro que las podría identificar en algún momento si es que se dispone ir al lugar
específico, para que ustedes puedan averiguar la documentación exacta y ustedes puedan
llegar a una conclusión más veraz.
Para responder también, señor Presidente, si la señora Matilde Pinchi Pinchi, conocida por mí
en estos últimos meses por los medios periodísticos y por toda la difusión dada, anteriormente
para mí era una persona totalmente desconocida. Si es que había tenido alguna transacción
comercial o para girar un cheque, desconozco; pero sí pude escuchar en una declaración, a
través de los medios de difusión, que la señora Matilde Pinchi Pinchi manifiesta que uno de
los abogados del ex asesor (8) le había requerido presentar a una persona para cambiar el
nombre, que en ese momento era signado, si mal no recuerdo, con el nombre de la señorita
Noemí Ramos Copara; pero dejó de ser en el momento que yo tomo conocimiento, por la
declaración hecha por esta persona.
La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Una repregunta respecto a lo declarado.
Cuánto, entonces, si usted habla de que había por lo menos un pago de 40 mil dólares por un
lote, el dueño del lote pedía registrar una menor cifra.
El señor PRESIDENTE.— Vamos a pasar a un cuarto intermedio para cambiar la cinta de
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