CAPÍTULO II OPERACIONES DE SALVATAJE BANCARIO Y LIQUIDACIÓN DE
LA BANCA DE FOMENTO
La crisis financiera peruana que estalla en 1998 se puede entender como una crisis que
precede un “boom” crediticio, donde la actitud de los bancos que abusan del crecimiento
desmedido de colocaciones sin tomar las debidas precauciones es agravada por una débil
capacidad de supervisión por parte de la Superintendencia de Banca y Seguros. En este
contexto, los factores externos (crisis financiera internacional y Fenómeno del Niño)
descubrieron la fragilidad sobre la cual se había desarrollado el sistema bancario, comenzando
a desmoronarse aquellos bancos que respondieron a gestiones irresponsables y/o imprudentes.
Frente a un sistema financiero vulnerable, la crisis de iliquidez de 1998 originada por
los problemas en Asia y Rusia, se convirtió rápidamente en una crisis de solvencia por
deterioro en la cartera de créditos de aquellos bancos que no venían aplicando una adecuada
política de otorgamiento crediticio o que no contaban con sistemas adecuados de evaluación
crediticia. El sistema bancario en general, reaccionó ajustando sus niveles de riesgo y
decidiendo cortar abruptamente los créditos, tal como se observa desde finales de 1998. Sin
embargo, esta reacción tardía de las empresas bancarias y del ente regulador, permitió queentre 1996 y 1998- muchas empresas oculten la real dimensión de los problemas de cartera
(malos créditos, créditos relacionados o vinculados, etc.), lo que explicó más adelante el cierre
y salvataje de dichas instituciones.
La Ley de Bancos promulgada en 1996, vigente al momento que se inician los procesos
de salvataje bancario, es de espíritu privatista, es decir que apunta a que los bancos asuman los
riesgos de sus actividades y no carguen su crisis al Estado, y carácter prudencial y es
considerada como consistente y ejemplar a nivel regional. De acuerdo a ella, los bancos estaban
obligados a cumplir con una serie de medidas a modo de evitar que incurran en riesgos
excesivos que pongan en peligro los depósitos del público en general y la estabilidad del
sistema en su conjunto. Esta Ley brindaba facultades a la SBS para sancionar a los bancos que
no cumplieran con las reglas, llegando a intervenir los bancos antes de poner en mayor riesgo
los depósitos del público en general y el sistema en general. Así, la solución para los bancos
que sean mal administrados era su salida del mercado pasando por la intervención, disolución y
posterior liquidación. En este modelo de supervisión bancaria, el Estado no debía participar en
el mercado con excepción de COFIDE como banca de segundo piso.
Sin embargo, la clave del modelo detrás de la Ley de Bancos era que la SBS debía
cumplir el rol de una supervisión efectiva, previniendo una situación de crisis bancaria. La
débil supervisión aplicada por la SBS entre 1996 y 1998, permitió que el sistema crezca sobre
una base vulnerable, no cumpliéndose con el primer supuesto sobre el cual se apoya el modelo
de la Ley de Bancos, la prevención de las crisis con una supervisión fuerte. Los factores
externos pusieron en evidencia el deterioro del sistema bancario en 1998 y ante la inminente
quiebra de algunos bancos, como el Latino y el Wiese; el gobierno comenzó no solo a aplicar
programas dirigidos a aliviar los problemas de los bancos (como los problemas de canje de
cartera por bonos del Estado) sino que también optó por alterar artículos de la Ley de Bancos
que otorgaron mayores atribuciones a la SBS. A partir de las modificaciones, la SBS podía
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