Bueno, se firmó lamentablemente esta acta. Después hubo la reunión con el señor Boloña, una
reunión donde se cambiaron algunas opiniones, etcétera, etcétera. Pero, básicamente estaba
preocupado, como le digo, por cuestión de su seguridad, Boloña aceptó.
La señora PRESIDENTA.— Señor, ¿la reunión de Boloña se hace ahí?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Ese mismo día, si no mal lo recuerdo.
La señora PRESIDENTA.— Firman el acta, de ahí qué pasa.
El señor DIANDERAS OTTONE.— De ahí nos reunimos con Boloña.
La señora PRESIDENTA.— ¿De inmediato lo llaman?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Yo no recuerdo exactamente —porque tengo tantos
asuntos en la cabeza— si fue inmediatamente después u horas después; pero, fue una reunión
inmediatamente después de esta reunión.
Él dice que quién le iba a colocar la Banda Presidencial, la cuestión de la seguridad en Palacio,
se hablaron generalidades. Nosotros seguimos insistiendo, porque yo inclusive, eso lo puede
usted preguntar al General Bello.
La señora PRESIDENTA.— O sea Boloña aceptó, porque él no estaba preguntando ni diciendo
qué consecuencias iban a ver, sino que él quería saber cómo se iba a llevar adelante el acto.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Perdón, señora Presidenta. Era evidente pues que él ya
sabía esto ¿no? Era evidente, porque a mí no me puede llamar usted y en un momento me dice
usted va a ser Presidente de la República, me dice usted va a ser Ministro de la Presidencia, por
llamarle de alguna forma. Yo me sorprendo pues, él no se sorprendió; o sea que puede haber
habido ahí un entendimiento, a mí no me consta.
Bueno, después yo me reuní en privado con el General Bello.
La señora PRESIDENTA.— Para que termine la fase de Boloña. Boloña entra, a ustedes le
dicen "aquí está el señor Boloña, va a hacer uso de la palabra". ¿Qué ocurre?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Ahí él explica que acepta, inclusive, habla si mal no
recuerdo también, de que iba a convocar a fuerzas vivas, o sea a empresarios, etcétera, etcétera,
para conformar su gabinete, una cosa así ¿no?, o colaboradores con él. Pero, básicamente él
estaba preocupado por su seguridad; eso sí lo recuerdo con muchísima claridad. Que había que
reformar la seguridad en Palacio, porque esto podría acarrear problemas, etcétera, etcétera ¿no?
O sea, bueno ahí Montesinos que fue prácticamente un ping pong entre él y Montesinos. Que no
se preocupara, que les iban a dar todas las garantías, etcétera, etcétera.
La señora PRESIDENTA.— ¿Usted cree?, no es que usted crea, sino lo normal era que estas
reuniones quedaran registradas.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Puede haber algún vídeo, porque en esa salas se
firmaban, porque la reunión con Boloña no fue en esa sala grande que le digo sino en la famosa
sala ésa de los muebles esos casi amarillentos.
La señora PRESIDENTA.— Entonces, Boloña ¿cuánto tiempo permanece ahí?
El señor DIANDERAS OTTONE.— No recuerdo exactamente, serían pues unos treinta,
cuarenta minutos, no recuerdo exactamente.
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