El señor PRESIDENTE.— Para batallón, para mantenimiento, gastos, recursos humanos, salud. ¿Usted administraba aproximadamente medio millón de soles al mes? El señor VILLENA ARIAS.— Perdón. No hablemos de administrar, por ejemplo, los sueldos llegan para que sean cobrados, entran a la caja de la gran unidad, inmediatamente hacen las planillas y se hacen cheques para las unidades. El señor PRESIDENTE.— Pero a usted en lo que es su comandancia llegaban 500 mil soles para todos los efectos que usted ya va a demostrar como se desprendían. El señor VILLENA ARIAS.— No, no, no, creo que no me ha interpretado o no me he dejado entender. Lo único que llega para mantenimiento de la gran unidad es las partidas de bienes y servicios que voy a pedirlas y ahí saldrá todo lo correspondiente. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted ha dicho que las tiene? El señor VILLENA ARIAS.— Yo no las tengo. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted ha dicho que las tiene? El señor VILLENA ARIAS.— No, no, no. Las tiene el Cuartel General del Ejército. El señor PRESIDENTE.— Pero usted ha dicho que las tiene. Yo le he dicho, usted guarda información y me ha dicho que sí. El señor VILLENA ARIAS.— No. Si usted me ha interpretado así, le repito, es información que está en las rendiciones de cuentas de la Cuarta División, la cual ha sido auditada y todo eso. Por eso le pedía que usted podía pedir una copia de esa rendición de cuentas. El señor PRESIDENTE.— No, no, yo quiero documentos suyos, copias suyas, uno siempre tiene un archivo. El señor VILLENA ARIAS.— Es que yo no manejaba ese dinero. El señor PRESIDENTE.— Le vuelvo a repetir la pregunta. ¿Cuánto dinero le llegaba a usted por todos los conceptos? El señor VILLENA ARIAS.— ¿Perdón, como persona? El señor PRESIDENTE.— No, como comandante. El señor VILLENA ARIAS.— A la Gran Unidad le llegaba, a mí no me llegaba. El señor PRESIDENTE.— ¿Cuánto dinero? El señor VILLENA ARIAS.— No le podría precisar. El señor PRESIDENTE.— Me ha dicho 500 mil soles. El señor VILLENA ARIAS.— Llegaban fondos para pago de propinas, una cantidad de dinero; para racionamiento otra cantidad de dinero; para pago de sueldos. El señor PRESIDENTE.— ¿Cuánto dinero administraba usted directamente de libre disposición? El señor VILLENA ARIAS.— Nada, bueno mi sueldo, no. -107-

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