La señora PRESIDENTA.— Lo interrumpo para que precise los nombres de quiénes estaban.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Ya. Estaba ahí el Presidente del Comando Conjunto, el
General Villanueva Ruesta; el Comandante General de la Marina, el Almirante Antonio
Ibárcena; el Comandante General de la Fuerza Aérea, el General Elesván Bello; el que habla y el
señor Montesinos. Hasta ahí nada más.
Después de haber discutido, no recuerdo exactamente el tiempo, puede haber sido pues una hora
y media, no sé, sale Montesinos. Pero esa reunión no fue en la salita esa famosa; sino fue en una
sala que está al fondo, al final, una sala grande.
La señora PRESIDENTA.— ¿Una sala donde se ve a los congresistas en una de esas reuniones
don unos micrófonos?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Podría ser, porque en el SIN habían dos ambientes muy
grandes, un poco más grandes que éste, inclusive. Una que estaba al fondo de la oficina de
Montesinos, un corredor que hace esto, más o menos, sí; que era una especie de una mesa tipo
herraje; y habían dos baños. Pero, en el lado opuesto había otra reunión, había otra sala de
reuniones; yo le hablo de la primera, ahí nos reunimos; en cuatro, cinco sillas, ahí estamos
reunidos. En algún momento Montesinos lo trae a Merino, donde Merino hace una exposición de
lo mismo que estaba en el acta.
Se conversó con él, básicamente intervino el Teniente General Bello y el que habla, sobre la
dificultad o los problemas que podrían acarrear o las consecuencias, ésa es la palabra. Sin
embargo, se firmó el acta.
La señora PRESIDENTA.— Quiero que precise, entonces, el señor Montesinos a razón de qué
llama a Merino ¿para que les explique, les dé una asesoría?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Para que pueda justificar o explicar la cuestión del
Estatuto, etcétera, etcétera ¿no?
Entonces, si yo no mal recuerdo, yo le expliqué al doctor Merino. Bueno, yo con el doctor
Merino, yo no soy amigo de él; conmigo también tenía un trato especial, mi señora es de
Cajamarca; y, yo conocía pues a unos parientes de él, uno de ellos ya murió; y, conmigo tenía un
trato especial, porque era una persona también especial, el doctor Merino; no dejaba que nadie
entre a sus oficinas.
Entonces, siempre tenía una relación cordial; entonces, yo le digo "yo a usted lo respeto mucho,
doctor Merino, como a usted le consta; yo no estoy de acuerdo con esto, por las consideraciones
que yo le he explicado: la cuestión del frente interno, que era un problema de la Policía Nacional,
y lo del frente externo; de que esto podría acarrear consecuencias impredecibles para nuestro
país".
Bueno, ahí se discutió, se fue Merino y después se firmó el acta.
La señora PRESIDENTA.— ¿Por qué firmaron el acta? Usted ha dicho que hace mea culpa
porque no estaba en el fondo de acuerdo. Pero, hubo una intervención de Montesinos en
específico ¿cuál fue?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Fíjese, señora Presidenta, una cosa es ahora estar sentado
acá ante usted, y otra cosa es vivir esos momentos; el manejo que tenía este señor; uno se jugaba
inclusive hasta la vida ahí ¿no? Porque estábamos dentro de una instalación prácticamente
militar, porque toda la seguridad de ahí era militar. Entonces, no es un miedo extremo, sino un
temor a que se podía tomar alguna represalia.
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