El ingeniero Fujimori no me recibía, no me recibió nunca. No fui yo a ninguna reunión que él citara a la
Asociación de Bancos.
Tenía relación con algunos de sus ministros pero poca porque no se necesitaba tener mucha relación con
ellos porque no había muchos permisos que pedir ni para exportar ni para importar ni para asignación de
dólares ni para permisos de fábricas.
Nunca he estado tan tranquilo de dejar de asistir a ministerios como en estos diez años del ingeniero
Fujimori y me he jactado de esto en muchas oportunidades.
Y resulta que la imagen después de estos dos benditos vídeos resulta ser que he sido uno de los
empresarios del sector privado que más ha participado en decisiones con el Estado. Esto no es así.
En el caso de Alan García me llamaba mucho más. En el caso de don Fernando inclusive más. Con Javier
Silva Ruete y Morales Bermúdez me pedían más opiniones de las que se me pidió este régimen.
Para dar un ejemplo, a ve si de alguna manera puedo convencerlos a ustedes de que estoy diciendo es una
apreciación y es una apreciación cerca de la realidad.
Yo pedí una reunión con Fujimori en un tema que consideraba importantísimo que era Camisea y que por
información que tenía de la Shell y de otras fuentes me parecía que se podía romper este contrato tan
favorable para el Perú, que casi estaba a punto de cerrarse y pedí cita con él.
Meses pasaron y no me la dio hasta que me preguntó el tenor, el tema que quería tratar. Le dije cuál era y
me dijo que fuera a hablar con Hokama, cuando Hokama era para mí el problema, que se estaba haciendo
demasiado soberbio con la Shell. Después la Shell también admitió que estaban muy soberbios ello.
Pero los temas que hicieron que ese contrato no se firmase eran poco importantes. Se podía haber cedido
y haberle salvado la cara al gobierno peruano.
Y no me recibió.
Antes, un abogado que quería congraciarse conmigo diciéndome que el Presidente Fujimori quería
conocerme, al principio de su primer gobierno, me mintió y me dijo que esto que quería conocerme
Fujimori suele ser natural, que cuando hay un presidente quiere conocer a alguien que es presidente del
Banco de Crédito —como lo soy yo—.
Solicitó una cita y no me la dio, me dio con su esposa y tuve 2 ó 3 citas con ella de temas bien poco
importantes, consultas bien banales.
Nunca me dio ni me recibió una cita.
En aquellas 3 ó 4 oportunidades en que lo saludé protocolariamente, en una de ellas ni me conoció, ni
sabía quién era.
Pero esa es mi versión.
La relación con algunos de sus ministros, con el ingeniero Camet, especialmente, sí era una relación fácil.
Con Gustavo Caillaux también, con ministros de Pesquería también he tenido relación cuando me llaman.
Con el ministro de Agricultura, por ejemplo, para apoyar la obra tan valiosa para el Perú, tan importante
para el Perú como es la construcción (21) de Platanal, por parte del ingeniero Jaime Rizo Patrón.
Fui un intermediario de él para que tuviera una cita con Muñante, y creo que fue importante esa cita
porque le llevamos la maqueta y explicamos el proyecto y se entusiasmó el ingeniero Muñante.
Pero he tenido pocas relaciones con el Gobierno de Fujimori, a pesar de lo que se puede inferir del... y
que usted tan elocuentemente ha expresado. Y más me molesta el hecho de que con este Gobierno o con
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