práctica cuesta 400; 300; 500 millones de dólares, no sé, y que afecta la posición del banco que ha tenido
cuidado, que le es propio, ha pedido garantías apropiadas, que ha manejado los negocios con criterio
empresarial, y que parece que en este momento el privilegio de mercado más efectivo es manejar las
cosas con prudencia y con efectividad empresarial, le eficiencia, en fin.
Pero sin alejarnos de estos conceptos; yo considero también que hay una ley que en este momento es
perniciosa para los bancos. Pero también creo que hay que hacerle algunas modificaciones.
En ese caso, con mucho aprecio, conversaremos con los gestores, con los que gestionan la empresa para
poder hacer una mejora.
El señor ROMERO.— Yo no quiero aprovecharme de que entiendo que su criterio es que haber gastado
450 millones de dólares en el rescate al Banco Latino es un exceso.
No quiero aprovecharme —digo— porque mi opinión desde un comienzo fue que el Estado debió dejarlo
caer al banco.
Pero no quiero aprovecharme intelectualmente porque es fácil decir que uno opinó así y que resultó muy
caro salvarlo.
Pero un banco que tenía 600 millones de depósitos, haber tenido que gastar 450 millones de fondos
públicos para rescatarlo es un exceso.
Se tenían 60 millones invertidos de Cofide, deberíamos haber perdido eso. Pero es difícil para los
funcionarios que depositaron esos fondos el perderlos. Porque se dejaba a las empresas que depositaran
en los bancos que creían solventes los fondos.
Cuando salió el ingeniero Camet y entró el ingeniero Baca empezaron a distribuir los fondos de una
manera equitativa. Yo fui a quejarme de que me preocupaba esa palabra “equitativa” porque iban a
escoger bancos y ponerle montos por encima de límites razonables de crédito que se debe dar a un banco.
El señor FRANCEZA MARABOTTO (UN).— Esa es la clave del secreto en realidad.
El señor ROMERO.— Pero no quiero aprovecharme de decir, posteriormente todo es fácil.
Pero el Banco Latino nos ha costado mucho a los peruanos el salvarlo; menos creo que hubiera costado el
dejarlo caer.
Pero hay muchos intereses de por medio. Muchos depositantes hubieran perdido dinero, los funcionarios
de Cofide hubieran quedado muy mal de haber tenido depósitos de esa magnitud en ese banco y se
decidió por el camino de salvarlo.
Y como le digo, no es fácil esa decisión porque había otros bancos del sistema en dificultades. Y si se le
hubiera dejado caer, mi opinión es que no hubiera sucedido, pero si hubiera sucedido no se puede
determinar hoy qué hubiera pasado.
Pero estoy de acuerdo con usted, en principio.
El señor PRESIDENTE.— Señor Romero, en el tema del salvataje bancario, este tema del fondo de
seguro de depósitos, el cual han conversado. En términos reales, ¿es en realidad un fondo estatal? Es
decir, funciona porque hay un crédito del Estado que no se paga.
El señor ROMERO.— No diría yo que es un fondo estatal. Diría que es un fondo privado que lo pagan
los propios depositantes a quienes los bancos les descontamos, de una manera u otra, el aporte que
nosotros tenemos que hacer.
Pero que fue mal utilizado porque al fondo el Estado le metió bancos que no estaban asegurados y siguió
metiendo y tratando al fondo de una manera, para sacarle todos los recursos, y después tuvo que poner
créditos para subsanarlo.
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