Superintendencia, imponiendo una serie de restricciones a las empresas bancarias, lo que normalmente haría un inversionista que va a hacer una inversión de esta magnitud es evidentemente aparte de la información oficial disponible que tiene, es hacer un (ininteligible) es decir, ir al banco, informarse. Incluso en esas eventualidades de un (ininteligible) privado, suelen las empresas firmar cláusulas en las cuales como no pueden llegar a nivel de detalle de detectar, por ejemplo si hay fraude en algún crédito otorgado, o garantías inexistentes o créditos vinculados que excede el límite interpuesto por la ley, ahí imponen penalidades o cláusulas. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, era distinto. Como han mencionado los señores, reciben de la Superintendencia un oficio en que mencionan uno, que los accionistas no querían poner la cantidad de dinero suficiente que necesitaba el banco para recuperar su solvencia patrimonial y para tener el capital mínimo líquido que exige la Ley de Bancos, e invita a Cofide a que haga esa operación. Entonces, ahí bajo dos supuestos, entiendo que el primero, y esto simplemente por análisis que se puede hacer de la Ley de Bancos, es la Superintendencia es la encargada para hacer esa invitación; y, segundo, si eso no se producía, era evidente que la Superintendencia tenía la obligación de intervenir ese banco, porque obviamente había una causal explícita de intervención. Entonces, esto no podía superar ni hoy día podía superar las 48 de las 24 horas. Entonces, ése es un tiempo en que la única información disponible que Cofide podía tomar, era la que le proporciona la Superintendencia, le dice: “oye éste es el déficit patrimonial que tiene el banco, si esto se repone el banco vuelve a su estándar de normalidad”, y la información adicional que disponía Cofide era la clasificación de riesgo que le otorgaban las clasificadoras de acuerdo a la norma, el último informe de la visita que hizo la Superintendencia. Entonces, creo que a eso un poco se están refiriendo un poco el señor Castillo y la señor Catillo y la señora Hamann, cuando quieren decir cómo fue que Cofide toma esta decisión. Mi intención era compartir con usted, señor Presidente. El señor PRESIDENTE.— Como no. Señora Hamann. La señora HAMANN.— Sí, yo quería concluir con la idea. En la metáfora del carro, la Superintendencia nos ofreció el carro salido del taller, luego de haber revisado todos y cada uno de sus circuitos y con un informe de esto es lo que he pagado, estos son los 60 millones. El señor PRESIDENTE.— Tengo tres inquietudes muy puntuales. El señor FRANCESA MARABOTTO (UN).— Presidente, sobre el tema. El señor PRESIDENTE.— Sí. El señor FRANCESA MARABOTTO (UN).— Pero, el informe no estaba completo. El informe había hecho una revisión de la tercera parte, aproximadamente. ¿Cómo con un tercio del informe de la Superintendencia, que ya tenía denotado un deterioro impresionante de cartera, se podía llegar a la conclusión de que era una operación sana? La señora HAMANN.— Sí, efectivamente es un informe que no es cierre, pero que -32-

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