El señor PRESIDENTE.— ¿Cuéntenos como fue ese asunto?
El señor PONCE DE LEÓN.— Yo he sido testigo de ese problema. A fines de marzo la señora
Susana denunció sobre esto de la ropa usada y yo ese día, me acuerdo, que estuve de comisión,
regreso a eso de la una a almorzar y el edecán me llama y me dice: Coronel, no se ha enterado
usted del problema que ha habido. No le digo, me contó que había denunciado y que la prensa
había ido al Palacio, se formó un bolondrón y el general quiere hablar con usted.
Así que fui a la oficina del general y me dice: Ponce, esto ha pasado y el presidente ha dispuesto
que los candados ya no se abran en forma normal sino se abran con su autorización.
El señor PRESIDENTE.— ¿Los candados de dónde?
El señor PONCE DE LEÓN.— De las puertas, como le conté al principio que se cerraban.
El señor PRESIDENTE.— ¿Los candados de las puertas de todo el Palacio?
El señor PONCE DE LEÓN.— Sí, de todo el Palacio, solamente con su autorización y si la
señora Susana va a salir que le comuniquen a él primero.
El señor PRESIDENTE.— ¿O sea que él debía dar la autorización para que salga?
El señor PONCE DE LEÓN.— Prácticamente eso es lo que había autorizado.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted cuántas veces le comunicó al presidente que la señora
Susana quería salir?
El señor PONCE DE LEÓN.— Si la señora insiste en salir yo no le puedo decir no. Bueno, me
dice, estamos entre la espada y la pared, tú desarrolla la situación como conoces un poco más a
la familia, como le digo, yo sí tenía contrato por la misión que me había dado el presidente de ser
su seguridad.
Yo también dije: que hago, desobedecer al presidente o no, tampoco podía decirle a la señora,
mucho la respetaba a ella porque veía como se sacrificaba hasta altas horas de la noche por esto
de la Fundación de los niños del Perú. No me gustaría a una mujer encerrarla y estaba contra la
ley. Entonces, dispuse a los de seguridad que si la señora Susana saliera le digan que yo quería
hablar con ella.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y cuántas veces habló con ella?
El señor PONCE DE LEÓN.— Yo quería hablar con ella y ellos me dijeron, mi coronel y si
no, porque previamente habían recibido la orden de que no salga, pero si insiste, me dice, si
insiste es fatal, que salga nomás, no vamos a poder retenerla, ya veremos que el decimos al
presidente. Creo que la señora tomó la decisión, como ella siempre hacía, de no salir porque se
quedó en la residencia.
El señor PRESIDENTE.— ¿Cuánto tiempo se quedó sin salir?
El señor PONCE DE LEÓN.— Estoy hablando más o menos del 22, incluso ella dispuso que
solamente podría entrar a su alojamiento, arriba de la residencia la señora Renee Odría, que es de
su confianza, su médico que también la fue a visitar y una señora Nelly Avellaneda.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y cuánto tiempo duró esta especie de reclusión?
El señor PONCE DE LEÓN.— Prácticamente casi ocho días, más o menos, porque después de
tres o cuatro días vino el fiscal al Palacio para hacer las averiguaciones y un día antes el ex
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