El señor
.— No, usted dice pues: que presiona la convocatoria de los funcionarios
involucrados en esto para dictar una norma.
El señor MUR CAMPOVERDE.— No, yo no presiono, yo no tengo capacidad de presionar al
gobierno de Fujimori, de Montesinos, a ninguno lo he presionado.
Lo que tenía era la posibilidad de reclamar y decir: bueno, en qué quedamos, quieren ustedes que
se transfiera la empresa o no se transfiera la empresa.
Pero lo cierto es que un señor ha publicado un aviso anulando certificados, ¿qué van a hacer?
Porque para ese momento Cavali ya había cursado una carta a la empresa Pucalá, no, no antes
Javier, es distinto.
Cavali 18 de agosto, le había cursado esta carta a Pucalá diciéndole: “certifíqueme si los
certificados son reales o no son reales, si estas acciones tienen algún problema de publicación”.
Y es allí, fíjese usted como coinciden las fechas, el 18 Cavali le había dirigido una carta a Pucalá
diciéndole: certifíqueme si los certificados son buenos y el día 20 de agosto se publica el aviso
anulando los certificados.
Este es un acto delincuencial. Ningún directorio, ni ningún gerente general puede anular
certificados.
Esto estaba destinado a frustrar la operación y a perjudicar a los accionistas. Porque en el sector
azucarero señor, hay dos grupos, los engañados durante 30 años que los han ladroneado y los han
empobrecido, que les han dejado de pagar sueldos.
Cuando yo he entrado a Pucalá habían 56 quincenas impagas, cuando yo entré a Paramonga
habían más de 38 quincenas impagas y hoy día en Casagrande hay más de 60 quincenas impagas.
Entonces, los accionistas ni siquiera pueden cobrar su sueldo, pero los dirigentes apertechados en
los directorios y las gerencias generales no quieren que se venda la empresa y entonces hablan en
nombre de los pobrecitos trabajadores que van a ser despojados de sus acciones, ya hace treinta
años los han despojado.
Pucalá nada más, si usted hace un cálculo, en 30 años debería haber producido 400 millones de
dólares de utilidad, al ritmo de las utilidades que producía la familia Izaga en el año 69.
No se trata que el Estado peruano a perdido cientos de millones de dólares perdonados
tributariamente, usted ahora están en un esfuerzo de cobrar unos impuestos importantes para el
país, las azucareras dejaron de pagar los impuestos y se los hemos estado capitalizando.
Y mientras tanto, los dirigentes frustran y tratan de evitar que se puedan vender esas acciones.
Porque son dos grupos distintos, el que conduce y administra y que se enriquece y el otro que
sabe que no esta bien representado.
El señor
.— Todo este manejo de decretos leyes, por aquí, por haya, en un ajustado
resumen, estos decretos de urgencia estaba ajustado para favorecer a alguien.
El señor MUR CAMPOVERDE.— Bueno, yo creo que apuntan a viabilizar una operación de
venta de las acciones de las azucareras.
O sea, claramente el Estado enfrenta a dirigentes corruptos que conducen las empresas y que
quieren evitar que las empresas sean vendidas y entonces hay que encontrar mecanismos para
liberar a los accionistas y facilitarles la posibilidad de vender y esa es la razón por la que en el
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