cuando pasa del 10% en esa época, tenía que ser aprobada por la Contraloría General de la República.
Nosotros hicimos una gran economía con el ingeniero Paco Toledo, justamente, que era de esa
subgerencia.
Y como viendo eso, el doctor Antonio Bazo, nosotros éramos en la Contraloría, eminentemente técnicos,
señor Presidente. Ahí una de las funciones del Subcontralor era la administración, la tesorería; pero
también había otro, un señor Andrés Casildo de que también era director de administración. Todos ellos
se encargaban de la logística y nosotros éramos de la parte técnica.
Cuando salí, señor Presidente, de la Contraloría que fue en julio más o menos del año 95, hice entrega de
cargo a un tal señor Eliot Antón el auditor que queda era antes que yo. Eliot Antón que salió en Caretas
hace años y, si no me equivoco, él sigue en prisión porque él había hecho ciertas cosas, ciertas
irregularidades. Yo que desconocía y justamente, le hice la entrega de cargo a él cuando yo salí de la
gerencia.
Y luego, me enteré que él cuando salió de la gerencia donde yo quedé, señor Presidente, se hizo cargo un
tal señor Eduardo Gamboa, que era mi asesor. O sea, es una figura importante, señor Presidente, señalar
que cada uno de los gerentes teníamos a un asesor y el asesor, prácticamente, despachaba con el Contralor
permanentemente. O sea, era ojos y oídos del Contralor, entre comillas. El Contralor General nos dijo:
ustedes van a tener a un asesor. Y a mi me puso al señor Eduardo Gamboa.
Yo tranquilo dije que estaría bien, pero él me seguía a todos sitios donde iba, él estaba conmigo y también
el señor Antonio tenía su asesor. O sea, que él me seguía.
Inclusive, una vez vinimos acá para una asesoría de la Comisión de Presupuesto, él también vino y daba
la casualidad de que estaba acá la congresista en ese entonces, Carmen Lozada de Gamboa y me dijo: te
voy a presentar a mi familia. Yo no sabía nada, absolutamente, en esa época y me presentó. Entonces, de
todas esas cosas ahora me doy cuenta.
El señor PRESIDENTE.— No he entendido bien, doctor Rímac, ¿quiere decir que su asesor era el
esposo de la congresista Carmen Lozada?
El señor RÍMAC MOLINA.— Era, si no me equivoco, familiar y no esposo, creo que cuñado o algo así;
pero me presentó como familia.
Entonces, como le digo, Edwin Antón se quedó en mi gerencia y luego por lo que estuvo comprometido
con algo de narcos, creo, hasta ahora sigue preso y me llamó la atención en Caretas cuando salió ese tema
bastante delicado cuando yo ya no estaba en la Contraloría. Ahí él decía que el Contralor manifestaba en
esa revista, de que ese señor era un empleado secundario, absolutamente falso porque en aras de la
verdad, señor Presidente, cuando estos informes lo entregábamos al despacho y no salía ningún informe
sin la firma del Contralor de la República.
Entonces, me llamaba la atención, cuando ya estaba el ciclo cerrado a la semana siguiente me llamaba
Edwin Antón el auditor que era entonces me decía: sabes que acá tengo el informe. Y nuevamente
comenzaba, o sea, que no salían los informes.
Eso como un comentario adicional, señor Presidente, y luego de mi salida en julio del año 95, regresé a
mis labores docentes de asesor y con las auditorías y recién.
Cabe destacar, señor Presidente, que en el año 96 recién yo me presento como Sociedad de Auditoría
Rímac y Asociados, me presento desde que salí y no me daban auditoría. Recién en el año 96 me
comenzaron a dar auditoría del sector público a partir del año 96 y luego después de cada cinco o de cada
seis meses, me designaban para hacer auditoría.
O sea, demostrando y saliendo no hice ninguna auditoría para la Contraloría. Eso es en lineamientos
generales, señor Presidente, lo que le puedo comentar de mi trayectoria y en el poco tiempo que estuve en
la Contraloría.
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