El señor CAMET DICKMANN.— No sé si ese decreto corresponde a los préstamos de libre disposición, no recuerdo si es éste, hubo muchos, que nosotros recibíamos y que me permitió a mí atender la deuda externa —en ese tiempo era un monstruo, una carga feroz— en la medida que nosotros avanzamos en nuestro programa de reformas. Un poco, si quieren satanizarlo digan, la zanahoria y el conejo, si quieren satanizarlo. Pero nosotros mismos creábamos las metas y las metas parciales llevan generando entregas de dinero parcial también a cuenta del gran total, si éste fuera el caso, uno de los muchos casos que tuvimos de que íbamos avanzando. No sabría precisar, pero quizás el decreto lo diga, no lo sé. ¿De libre disposición dice algo de eso? El señor PRESIDENTE.— La verdad que en este momento no lo tengo frente a mí, simplemente lo que recuerdo es que era una operación dirigida a programa de ajuste para privatización. No sé si está a la mano, podemos retornar a él. El señor CAMET DICKMANN.— Pero sí te puedo agregar, Javier, que más o menos se privatizó por 9 mil millones de dólares y en esas privatizaciones hubo compromisos de inversión por 10 mil millones de dólares. Eso generó el ingreso al país de esos montos y gracias a ello dejamos de tener pérdidas en la mayoría de las empresas, y gracias a eso yo pude hacer reservas para 10 mil 500 millones de dólares, que yo los encontré creo que con 600 millones o algo así, 10 mil 500 millones que dejé, que ahora son 8 mil 500, o sea, han perdido 2 mil. Y gracias a eso tuvimos balanza de pagos positiva y pudimos sobrevivir y mejorar. Y quizás tú discrepes, pero yo sí te diría que se logró hasta el año 97 cierta bonanza para el Perú y los peruanos. El señor PRESIDENTE.— Bueno, también hubo un flujo de capital golondrino muy significativo para la bolsa, depósitos bancarios, que la crisis rusa y después todas las otras cambiaron notoriamente. El señor CAMET DICKMANN.— Lo que quieras, Javier, pero hubo años de bonanza para el Perú y los peruanos respecto a los 30 años anteriores. Y no estoy defendiendo a Fujimori, estoy diciendo lo que para mí es mi verdad: hubo crecimiento del PBI, reduje la inflación, dupliqué las exportaciones, creé reservas, el PBI promedio era 7% anual, el más alto de Sudamérica, la inflación la dejé en 6%. Permíteme decir modestamente que sí yo generé años de cierta bonanza para el Perú y los peruanos. El señor PRESIDENTE.— Yo no quisiera entrar, ingeniero, a un debate ideológico, político sobre el tema. El señor CAMET DICKMANN.— No, tampoco quiero entrar a ningún debate, es una afirmación que yo hago. El señor PRESIDENTE.— Sí, cómo no, queda constancia de ella. Hay un tema adicional que hemos señalado expresamente en una conversación previa (11) a esta reunión, que es el tema del Decreto Supremo N.° 120 de Economía y Finanzas. Es un decreto que debía ser el reglamento de la Ley 26283 y que en opinión de todos los juristas con los que hemos conversado que van desde el señor Zolezzi, el señor Baca Corzo, el señor Quimper, el señor Borea, en fin, la propia asesora de la Sunat, de la asesoría legal de la Sunat ahora, rebasa largamente la pretensión de ser un reglamento de la Ley 26283. Y establece este derecho a una revaluación y doble depreciación de los activos de las empresas, que en el caso de Edelnor y Luz del Sur, según informe de la Sunat, ha producido entre el 94 y el 98 una menor recaudación de 256 millones de soles y que implicaba una acotación el año 99 después de que se -37-

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