Le insistí tanto que él en vez de entrar a la embajada se fue a comer conmigo y empezamos a comer, a conversar y a las dos horas fue que sonó, como a las 8 ó 8 y cuarto sonó el beeper, el mensaje que le mandaba unos edecanes. Entonces, él me abrazó, porque realmente yo con tanta cosa lo saqué de ahí y yo también pues me sentí sorprendido porque yo, pucha, ¿qué he hecho? Todo el mundo estaba dentro. El aceptó venir a comer conmigo porque el Presidente ese día había estado en Ayacucho, con Domingo Palermo que era Ministro de Educación y el vuelo por mal tiempo se había retrasado. Entonces, él me dijo: “El jefe todavía está en Ayacucho, ya pues, no más de 2 horas”. “No, — digo— conversamos”. Me lo llevé, cuando suena el beeper, llamé a su casa, su mujer estaba desesperada, su mujer justo había estado frente a la Clínica Italiana, por ahí tenía una amiga que vivía también salía de ahí justo en el momento de la bomba todo eso. Entonces ya se vino la tranquilidad y él me abrazó y me dijo: “Oye Juan Carlos, gracias”. Entonces, yo pues, el chino que nos atendía, el propietario: “¿Qué ha pasado? Dicen que han tomado la embajada”. Yo tampoco no sabía, yo pensaba que era una cosa pequeña, porque era primera noticia. Pero ya en el camino, llama el edecán, llama este, haber que ubiquen a todos los congresistas, quién falta no. Entonces empezaron a llamar ya él se fue a su casa, yo me fui a la mía. El día de mi cumpleaños el 8 de enero yo hago pues un almuerzo, en un restaurant acá en Miraflores, van 30 personas, amigos y algunos clientes grandes que yo tengo mucho respeto por ellos, ahí están los testigos. El llegó, estuvo ahí y dijo: “Yo quiero dar algunas palabras” y dijo que gracias a mí, que yo había estado con él constantemente con él llamándolo, llamándolo para ir almorzar, él se salvó y no estaba en la embajada. Entonces, por eso un poco que me tuvo cierta consideración porque yo como analista, haciendo los análisis, ya empezó un momento en febrero que ya todo lo que yo le decía, lo que yo le hacía los informes de coyuntura ya a él le parecía un poco mal ¿no? por eso que me decía: “Ya no vayas al 2”. “Pero no —le dijo— son mis clientes”. El señor PRESIDENTE.— Ahora, ¿cuál es el puente de Joy Way con el gobierno central para manejar el tema publicidad? ¿Cómo tiene él capacidad de reprogramar publicidad, establecer ofrecimientos en ese terreno, etcétera? ¿Era un vínculo que él trabajaba con quién? ¿Con el Ministerio de Economía? ¿Con el Presidente de la República? ¿Con el Servicio de Inteligencia? ¿Con una combinación de varios? O sea, ¿cuál era la herramienta operativa o las herramientas operativas? Porque un Presidente del Congreso no tiene como resolver publicidad de medios para el Estado ¿no es cierto? El señor CAPCHA.— Claro. Lo que pasa justamente, como dice acá en la denuncia de La República de mayo, junio; esperaron liberar a los rehenes en abril e inmediatamente salieron con el tema de la campaña a nivel nacional, con la designación como dicen ahí de Absalón Vázquez, y muchos otros, Cruzado Mantilla a todos los que eran de confianza de Fujimori. -39-

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