El señor PRESIDENTE.— ¿Dónde hacía estos planes?
El señor CAPCHA.— Yo supongo pues fuera del Congreso.
El señor PRESIDENTE.— ¿Pero fuera dónde?
Porque él no desempeñaba una función ministerial, su despacho personal era prácticamente
inexistente. ¿Estamos hablando en el SIN?
El señor CAPCHA.— No, en esa época el tema del SIN todavía no sonaba en esa época.
Estamos hablando del 97, verano del 97 y el tema del SIN no sonaba en esa época el tema del
SIN.
El tenía su agenda muy apretada, no estaba todo el día tampoco en el Congreso, —que yo
recuerde— porque yo justamente coordinaba un poco, “cuándo nos vemos, a qué hora nos
vemos”. El tenía muchas citas afuera, visitas que hacía, reuniones, almuerzos, desayunos, todas
sus cosas como Presidente.
Pero a mí me llamaba él cuando tenía ya algo concreto y decía: “Oye Juan Carlos, tengo esto,
¿qué te parece?”.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué relación tuvo usted con el tema de la pizarra electrónica de
Joy Way y el hecho de que se hiciera conocido el contenido o la impresión del facsímil, digamos
de lo que estaba escrita ahí?
El señor CAPCHA.— Debo decir que yo estuve ese día, que Joy Way me llamó por unos temas
que estábamos conversando y vi en la pizarra que estaba todos sus planteamientos, inclusive me
comentó ¿no?
Eso creo que fue fines de febrero, algo así. Yo vi que ya la cosa estaba llegando, porque ya se
hablaba de primicias, se hablaba de un montón de cosas y me parecía que no era dable.
El recibió a otra persona, se fue a otro ambiente, recibió a otra persona, tenía que ser breve; y
bueno sí, yo tengo que afirmar que sí, había una copia, del botón hice una copia para chequear
bien, para saber de qué se trataba. Porque yo tenía una relación contractual y dije: “Bueno, tengo
que saber pues dónde me estoy metiendo”.
Entonces yo sí saqué una copia de ahí del mismo, apreté un botón, saqué una copia, lo mire, lo
empecé a mirar así y bueno, Víctor se demoró mucho y yo salí, me fui normal.
La copia la he tenido varios meses, yo estaba analizando, me puse a chequear eso.
Yo lo guardé como decir, esto me puede servir como seguro de vida, cualquier cosa. Porque ya
realmente las cosas estaban mal. Lo tuve y me acuerdo que se lo mostré a una persona, le dije:
“Oye, mira, ¿sabes qué? Hay otras pretensiones en el gobierno”, y le mostré, analizamos el
documento y me dice “Sí, esto es otra cosa”. “Sí pues, —le digo— mira lo que quieren hacer”.
Lo mantuve el documento bajo mi custodia hasta que, ya en mayo yo salí. Dije: “Bueno, me voy
de esto, tranquilo, hago mis actividades privadas y públicas, las que tengo, y normal”.
En junio, —recuerdo el año— el primero de junio ya se habían tumbado a todo el mundo. El 2 de
junio hubo una reunión de la OEA de los cancilleres acá en el Swiss Hotel y de pronto
escucharon que me indignó mucho ¿no? cuando el Presidente habló y dijo que había la prensa y
la corrupción y mencionó a un hombre que se hacía millonario con favores, de tanta publicidad
como venta de armas.
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