Director de Inteligencia Naval; Teniente General Pablo Carbone Merino, Jefe de Estado Mayor
General de la Fuerza Aérea del Perú; Teniente General Carlos Balarezo Quiróz, Inspector
General de la Fuerza Aérea del Perú; Teniente General Claudio Martínez Gandolfo, Director de
Economía.
En secreto se trató en detalle sobre las acciones que venía desarrollando el citado Baruch Ivcher,
para lo cual se contó con una detallada y precisa información proporcionada por los órganos de
inteligencia de las Fuerzas Armadas, la misma que obra en legajos con la clasificación de
"estrictamente secreto" en la Segunda División del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y de
cuyo contenido fluía con absoluta claridad y certeza que dicha persona venía realizando actos
atentatorios contra la seguridad nacional, lo que afectaba gravemente la defensa nacional en la
medida que sus acciones comprometían seriamente la situación del país frente a Ecuador,
disponiéndose el levantamiento del acta respectiva.
A raíz de esta grave situación se invitó al señor Ministro de Relaciones Exteriores, don Francisco
Tudela Van Breugel-Douglas, a una sesión reservada en el Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas en vista de que se trataba de asunto que también concernía directamente a la Cancillería
y a él personalmente como integrante del Consejo de Defensa Nacional.
Dicha sesión contó con la presencia, además del señor Canciller, de los altos mandos de las
Fuerzas Armadas del señor Ministro de Defensa, General del Ejército Tomás Castillo Meza; del
señor Ministro del Interior, General de División César Saucedo Sánchez; y, de los directores de
inteligencia de los respectivos institutos.
En orden a la naturaleza del tema a tratar y por razones obvias de seguridad la sesión se llevó a
cabo en la sede de la Comandancia General del Ejército. Durante el desarrollo de la sesión el
Canciller Francisco Tudela fue informado mediante sendas exposiciones documentadas de los
directores de inteligencia del Ejército, de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea del Perú que
la persona de Baruch Ivcher se encontraba seriamente comprometido en actos que configuraban
delitos contra el Estado y la defensa nacional, hechos de los cuales el Canciller tomó cabal y
oportuno conocimiento.
Este hecho, de por sí sumamente grave, asumió caracteres de mayor complejidad cuando Baruch
Ivcher al ver descubierto su juego de agente proveedor de información y vendedor de armas a un
país considerado en ese momento como un serio enemigo del Perú, aprovechando su vinculación
con los medios de difusión y su calidad de copropietario de un canal de televisión tendió una
cortina de humo denunciando que estaba sometido a acoso por parte de las Fuerzas Armadas y
que de esta forma se estaba atacando la libertad de expresión contribuyendo así, adicionalmente,
a apoyar el interés ecuatoriano en tanto buscaba deteriorar la imagen de nuestras Fuerzas
Armadas y crear un equívoca impresión ante la opinión pública.
Hoy superadas, gracias al acuerdo de paz definitivo suscrito entre el Perú y Ecuador, las
circunstancias de enorme tensión e incertidumbre que prevalecían en nuestro país en el primer
semestre del año 1997 y en la medida que la mencionada persona continúa desde el extranjero
desarrollando una sistemática campaña de desprestigio contra las Fuerzas Armadas y la Policía
Nacional del Perú y demás instituciones fundamentales (5) de la República el señor General del
Ejército, Comandante General del Ejército y Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas, en su calidad de presidente de la sesión, consideró que era oportuno y necesario
efectuar una objetiva y circunstanciada evaluación del comportamiento y actitud asumidas por el
citado Baruch Ivcher a fin de que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú estén en
aptitud de emitir una nueva opinión si fuese necesario, por lo que invitó a los señores oficiales,
generales y almirantes para que intercambien ideas y emitan sus puntos de vista a la luz de las
informaciones que están proporcionando los órganos de inteligencia de las instituciones
castrenses.
Luego de una ponderada evaluación de la documentación estrictamente secreta proporcionada
por los órganos de inteligencia de las Fuerzas Armadas y mediando un fructífero intercambio de
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