El señor RAMOS VIERA.— Así es.
El señor PRESIDENTE.
El señor RAMOS VIERA.
En la sala grande.
Así es. la sala grande.
El señor PRESIDENTE.— Ya, dígame podemos, si usted me dice que hay que corregir.
mejorar, aumentar, hacer una pequeña síntesis respecto de lo que usted ha señalado y lo que más
nos interesa, según usted la persona de la más alta confianza para el manejo por lo menos
económico por parte del señor Montesinos, era la señora Matilde Pinchi.
El señor RAMOS VIERA.
Ya que ella ha estado en el despacho del doctor, ella estaba
adentro o sea nosotros para ingresar ahí, tenía que estar el doctor, como estaba almorzando ahí
nos llamaba y recién ingresábamos, un poco a veces con temor de ingresar a su despacho, porque
la orden que nos dió el coronel Huamán fue que nunca ingresemos a su despacho si él no está. y
bueno nosotros cumplíamos. Porque a veces cuando sonaba un teléfono adentro, señora está
sonando el teléfono, la señora Manija ella entraba, nosotros no, siempre tenía que estar el doctor
ahí o que el doctor le diga, ya conteste, entonces recién íbamos y contestábamos.
El señor PRESIDENTE.— En cambio la señora Matilde Pinchi si estaba en el interior.
El señor RAMOS VIERA.— Ella estaba en el interior, pero ella no contestaba los teléfonos. la
que contestaba era la señora Maruja que ingresaba al despacho del doctor.
Es que los primeros años cuando yo llegué en la oficina del doctor, él dejaba sus llaves de tal
forma que cuando ingresaba el mayor, los de limpieza 7:30 ú 8 de la mañana ingresaban a su
despacho y se ponían a limpiar, bajo la supervisión de la señora Manija, entonces limpiaban todo
ahí, pero después el doctor, no sé si hubo alguna desconfianza,no sé que pasó que ya se llevaba
sus llaves y ya dejaba las puertas cerradas.
El señor PRESIDENTE.— Pero su oficina tenía varias puertas de ingreso.
El señor RAMOS VIERA.— Tenía varias puertas de ingreso, pero la puerta principal, la que
estaba cerca a la oficina de nosotros, digamos la puerta principal, esa era la que, el doctor tenía la
llave de todas las puertas de su despacho, pero él las tenía, en un principio las tenía, no sé en el
cajón o en el escritorio de la señora Manija, llegaba la señora Maruja ingresaban recién, ella
abría la puerta e ingresaban los de limpieza y lo tenía abierto hasta que venga el doctor y cuando
ya venía el doctor encontraba limpio su despacho, pero después ya no, o sea él tenía que venir y
el estaba atendiendo una llamada y estaban limpiando.
El señor PRESIDENTE.— Dígame, y cuando usted viajó a Panamá con el señor Montesinos,
tenía el mismo trato o ya estando en el extranjero era mucho más cercano, va compartían los
mismos ambientes del hotel o era la misma distancia que mantenía aquí.
El señor RAMOS VIERA.— Yo cuando, esa vez no sabíamos todavía que nosotros íbamos a
viajar, incluso sabíamos que el estaba buscando o estaba negociando lo que era su asilo o salir
del país, entonces en horas de la noche, si más o menos a las 9 de la noche el coronel Huamán
nos entrega el pasaporte y los pasajes, ustedes tienen que viajar y bueno nos sorprendió porque
tampoco estaban los comandantes generales y los ministros llegaron más temprano, estaba la
familia del doctor, estaba el señor Javier Stone con otra persona, que le llamábamos el abuelo,
entonces dijimos acá acabó nuestro trabajo, nosotros decíamos ya se va pues, nosotros
regresábamos al ejército, normal y el coronel Huamán nos entrega el pasaporte y los pasajes,
tienen que viajar ustedes con el doctor, me dice, llamé ami casa, ami señora, le digo alístame las
cosas...
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