por incumplir su rol como Jefe Supremo de nuestras Fuerzas Armadas, sino también
beneficiario directo del aprovechamiento del conflicto con fines políticos.
Otro hecho que evidencia esta utilización política del conflicto, es el hecho de que el
anuncio del Ing. Alberto Fujimori al anunciar ante el país la toma de Tiwinza y determinar
unilateralmente el cese al fuego el 13 de febrero de 1995; se dio sin constatar la expulsión
definitiva de las tropas ecuatorianas de territorio peruano, tal como lo demuestran las
acciones de los días subsiguientes. De modo que, por el contrario, el establecimiento de la
zona desmilitarizada a partir de la Declaración de Itamaraty, el 17 de febrero, sirvió para
que se mantuvieran las posiciones en las que se encontraban los ecuatorianos y que
estaban en territorio peruano. (Declaración del Gral. EP Vladimiro López Trigoso ante la
Comisión del Congreso de la República presidida por Pedro Morales).
12.
Otro de los elementos determinados por las investigaciones, son las negligencias
ocurridas para la atención de las necesidades de nuestras tropas en aspectos tan
elementales como la provisión de alimentos cuya parte administrativa estaba bajo
responsabilidad del Comandante General del Ejército. En ese marco, cobran especial
gravedad contra la seguridad nacional, los hechos ilícitos cometidos por el Gral. EP (r)
Nicolás de Bari Hermoza y de los oficiales pertenecientes al Comando Logístico del
Ejército (COLOGE) quienes, participando en operaciones irregulares, se beneficiaron
con recursos que estaban destinados a la defensa nacional.
Estas graves
irregularidades también se evidencian en la forma como se efectuaron las maniobras
militares en la zona de conflicto, aun a costa de graves daños a nuestras propias
tropas. En este sentido, es ilustrativo el citado testimonio del Gral. Vladimir López
Trigoso quien consigna que, por falta del equipamiento adecuado se cometían graves
errores, como el grave suceso de la noche del 5 de febrero de 1995, en que nuestra
Fuerza Aérea bombardeó Base Sur, dónde estaban nuestras tropas y causaron 6
muertos.
13.
Se ha podido establecer entonces, en el transcurso de las investigaciones realizadas
por el Congreso de la República, que los ilícitos que se se cometieron en el período
más grave del Conflicto con el Ecuador comprendido entre 1994 y 1998; no sólo
constituye por parte de los denunciados, su participación en una serie de
irregularidades en la adquisición de armamento, equipamiento y servicios para
nuestras Fuerzas Armadas; sino que por ser ellos, justamente quienes eran
responsables de garantizar la Defensa y la Seguridad Nacional; su intervención en la
obtención de ingresos ilícitos con recursos públicos destinados a garantizar la
capacidad operativa de nuestros institutos armados, se efectuó en el contexto de su
plena conciencia de que ello debilitaba estratégicamente la capacidad de actuación de
nuestras Fuerzas Armadas, en plena época de guerra. Hechos, por tanto, que deben
ser tomados en cuenta como agravante para el juzgamiento de los oficiales
denunciados en el presente Petitorio.
III.
EL CASO DE LA ILÍCITA ADQUISICIÓN DEL AVIÓN PRESIDENCIAL
1.
El 4 de mayo de 1995, con el Informe II-55-OPDP-Nº 0359, el Teniente General FAP
Waldo Richter Cruz, Director de Operaciones de la Fuerza Aérea del Perú, sustentó la
necesidad de adquirir un nuevo avión presidencial, estableciendo para tal fin los
criterios básicos de carácter operativo que debía cumplir dicha compra. Así también y
mientras se concretaba la compra del nuevo avión se recomendó invertir US $ 2´700,
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