La señora PRESIDENTA.— Le entregaba el recibo a usted, ¿por cuánto? El señor CAMARGO CAMACHO.— Yo creo que era por 19 ó 27. No tengo exactamente. La señora PRESIDENTA.— ¿27 qué? El señor CAMARGO CAMACHO.— 27 mil dólares. La señora PRESIDENTA.— ¿27 dólares? El señor CAMARGO CAMACHO.— O 17 mil. No tengo exactamente la idea. La señora PRESIDENTA.— ¿Mensuales? El señor CAMARGO CAMACHO.— Era mensual. La señora PRESIDENTA.— ¿Y cómo era el modus operandi? O sea que usted todos los fines de mes o las quincenas recibía. El señor CAMARGO CAMACHO.— No, no. Cuando recién comenzó esto, como yo le digo, yo no me enteré de nada hasta el momento que me presentaron y me dijeron usted va a ser el encargado de contactar, de transmitir. Entonces, en esos primeros meses creo que se le entregó hasta en dos oportunidades el primer mes y después era mensual. La señora PRESIDENTA.— ¿Puede precisar la cifra, porque usted ha dicho 17 ó 27? ¿Por qué hay esa diferencia de 10 mil dólares? El señor CAMARGO CAMACHO.— Porque la verdad es que yo no tenía acceso a eso; eso lo entregan directamente en sobre y recibía un recibo también —me imagino— porque todo era en base a sobres. La señora PRESIDENTA.— Claro. Pero el recibo usted si lo podía leer. El señor CAMARGO CAMACHO.— Estaba dentro del sobre. La señora PRESIDENTA.— ¿Y cómo es que usted calcula? Si conocía el recibo de Jesús Reyes por 3 mil dólares, luego usted dice que el recibo de José Reyes era de 17 ó 27 mil, ¿en alguna oportunidad usted pudo ver el recibo? El señor CAMARGO CAMACHO.— En una oportunidad porque el almirante me dijo: Bueno, creo que le está faltando algo para implementar, porque tenía que comprar unas máquinas o computadoras, porque como le digo, él se quejaba mucho del equipo de la imprenta. Entonces, parece que tuvieron que adquirir algunas máquinas para la imprenta o diagramadora creo que se llama, no tengo idea. Entonces, justamente por eso es que ellos querían a veces unos montos y me imagino que a partir de, porque le dije que en una oportunidad entregaron dos veces mes al mes y después ya era la mensualidad. La señora PRESIDENTA.— ¿En alguna oportunidad usted, coronel, ha podido ver el recibo de alguna mensualidad que usted recuerde? Usted ha mencionado dos cifras. Quizás en alguna oportunidad vio el recibo por 27 mil dólares y otra por 17 mil dólares. Usted nos ha hablado de dos cifras. Precise. El señor CAMARGO CAMACHO.— Yo creo que es 27. Así es. -26-

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