Sin embargo, esta política llegó a su fin con el sinceramiento de precios producto del Shock aplicado en agosto del año 90. Así, en los años previos a la privatización (1991-1992) los precios del GLP representaban de una manera adecuada lo que el mercado reflejaba. Actualmente, con la privatización de Solgás se observa altos márgenes de comercialización en esta actividad, con precios elevados, tanto por la política del Estado, que tiene una positiva fuente de recaudación fiscal en este producto, y por otro lado, particularmente los altos márgenes de comercialización de las empresas envasadoras, en especial de los operadores privados, tales como la empresa transnacional REPSOL-YPF que controla SOLGAS, y otras empresas tales como Lima Gas, Zeta Gas, Maple Gas etc. Si observamos el gráfico: “Evolución Trimestral del Precio del Gas Licuado de Petróleo, 1992 – 2001” (anexo 2) los precios se han incrementado de S/. 6.30 el balón de gas de 24 libras a S/. 30.0 nuevos soles, es decir un incremento de más de 376 por ciento; con el agravante para el consumidor, que ahora adquiere un balón de 10 kg, el cual resulta menor en cuanto a capacidad en relación de los balones de 24 libras, con los que se comercializaba el gas licuado de petróleo antes de la privatización. Después de la privatización de Solgás los nuevos propietarios asumieron una nueva modalidad en la comercialización del GLP en el mercado doméstico, en primer lugar los balones con los que comercializaba pasaban a ser de su propiedad, y en segundo lugar la capacidad de estos balones se reducía en 800 gramos. De esta manera, muchos usuarios se sintieron expropiados, pues por políticas de marketing y marca, resultaba conveniente identificar los balones para resolver en parte el viejo problema de los balones deteriorados por el tiempo. Esto constituye una bomba de tiempo que todavía no se resuelve. 4

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