una salida de mercado, respondió que ésta no fue un salida de mercado, pues el Estado intervino para salvarlo y que si hubiera sido una salida de mercado se hubiera liquidado el mercado, pese a que mucha gente hubiera perdido sus depósitos9. A ello hay que agregar que los pequeños ahorristas habrían sido cubiertos por el Fondo de Seguro de Depósitos. En otro pasaje de la entrevista, y en línea con las conclusiones del presente informe, el señor Romero Seminario afirma lo siguiente: “Si el banco en problemas es un banco que significa relativamente poco del sistema, lo más saludable para los fondos públicos y para el bien común que es de los cuál estamos detrás todos los que estamos abocados, es dejarlo caer, porque está el seguro de depósito que protege a aquellos depositantes que supuestamente no pueden tener información necesaria para escoger el banco que deberían escoger y los demás que bailen con su pañuelo. Porque siempre que hay un banco en problemas es de meses antes, años antes (que) empieza a pagar intereses más altos que el sistema. Si aquel depositante que escogió un banco porque le pagaba 2 ó 3 puntos más por ciento, después va a llorar al Estado para que devuelva su plata, no es justo. Entonces, tiene que pagar las consecuencias de los intereses más altos que obtuvo mientras el banco estaba en funcionamiento. Por otro lado, si el banco en problemas en un país cualquiera, inclusive el nuestro, tiene un porcentaje alto en el mercado digamos 10% para arriba, una caída de un banco con un porcentaje alto en el mercado sí podría tener consecuencias serias par el resto del sistema. Entonces, ahí viene el dilema de los funcionarios públicos si utilizan fondos públicos para salvar un banco. Cuando se entra a salvar un banco, el capital del banco ya es insuficiente para atender los depósitos, la cartera que ya debe estar muy deteriorada se deteriora aún más al saber los deudores que el banco está en falencia. Entonces, es una decisión política muy difícil de tomar10. Asimismo, en otro pasaje de la entrevista el señor Romero afirma lo siguiente: “No quiero aprovecharme porque mi opinión desde un comienzo fue que el Estado debió dejarlo caer al banco...” “...Pero un banco que tenía US$600 millones de depósitos, haber tenido que gastar US$450 millones de fondos públicos para rescatarlos es un exceso. Se tenían US$60 millones invertidos en COFIDE, deberíamos haber perdido eso. Pero es difícil para los funcionarios que depositaron esos fondos el perderlos. Porque se dejaba a las empresas que depositaran en los bancos que creían solventes los fondos. Cuando salió el ingeniero Camet y entró el ingeniero Baca empezaron a distribuir los fondos de una manera equitativa. Yo fui a quejarme de que me preocupaba es palabra 9 Transcripción de las declaraciones del Señor Dionisio Romero Seminario ante la Comisión Investigadora de Delitos Económicos. 9 de abril del 2002. Página 48. 10 Ibid, Pagina 49. - 60 -

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